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El CO2 inyectado al subsuelo podría mantenerse allí durante más de 10 mil años

miércoles, 13 de junio de 2018

Richard García
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Esta técnica de mitigación del carbono atmosférico ha sido planteada como una alternativa para reducir los gases de efecto invernadero.



La captura y el almacenamiento de dióxido de carbono (CO {-2} ) en el subsuelo puede ser una herramienta efectiva de mitigación del cambio climático, asegura un estudio de la U. de Aberdeen, en Escocia, que publicó ayer Nature Communications.

A pesar del potencial de esta tecnología para reducir las emisiones globales de CO {-2} y ayudar a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, existe la preocupación de que el gas inyectado vuelva a filtrarse a la atmósfera rápidamente.

Para comprobar la efectividad de esta técnica de almacenamiento, el geólogo español Juan Alcalde y sus colegas desarrollaron un programa numérico, bautizado como "calculadora de seguridad de almacenamiento", con el que cuantificaron la permanencia del CO {-2} inyectado en el subsuelo entre 2020 y 2050, y su fuga total a la atmósfera durante 10 mil años.

"Hemos tratado de estudiar lo que le ocurre al CO {-2} inyectado en el subsuelo para poder predecir lo que le va a ocurrir en el futuro y ayudar a determinar si el almacenamiento es seguro, es decir, si lo que ha sido inyectado permanecerá en el subsuelo o si, por el contrario, volverá a la superficie y en qué cantidades", explica Alcalde a "El Mercurio".

Según destaca el especialista, los resultados de su modelación demuestran que el almacenamiento geológico de CO {-2} es una herramienta bastante confiable.

Es así como determinó que bajo prácticas y controles apropiados para evitar filtraciones, existe un 50% de probabilidades de que el 98% del CO {-2} inyectado se retenga en el subsuelo por más de 10 mil años. Incluso, en un sitio con bajas medidas de control, al menos el 78% del CO {-2} inyectado quedaría guardado. En el primero de los casos, la tasa de fuga anual sería inferior al 0,01% por año, considerado por muchos como el límite aceptable para una mitigación efectiva.

El CO {-2} puede capturarse en lugares que presentan emisiones masivas del gas, como plantas térmicas, acererías o fábricas cementeras. Allí es separado de otros subproductos de la combustión y enviado a los lugares de almacenamiento por tuberías (llamadas "ceoductos"), camiones o barcos.

Después se procede a la inyección de ese CO {-2} en las rocas del subsuelo de lugares cuidadosamente seleccionados.

Dónde acopiar

Para que un lugar sea considerado adecuado para almacenar el gas, hay una serie de condiciones que deben cumplirse. "Normalmente se busca realizar el almacenamiento en las formaciones geológicas que ya contengan fluidos atrapados en ellas (como agua salada o hidrocarburos), ya que estas los han mantenido confinados durante miles, o incluso millones de años en el subsuelo, y por tanto serán también efectivas para acopiar el CO {-2} ", indica.

Además, se buscan zonas sin actividad tectónica para evitar que algún sismo pueda fracturar las rocas y hacer escapar el gas. "En general, los campos de hidrocarburos agotados o las formaciones con aguas salinas profundas son los objetivos principales".

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