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Olivier lapidus el peso de un apellido

martes, 17 de abril de 2018

Por Juan Luis saLinas T.
Crónica
El Mercurio

El hijo mayor de uno de los creadores más vanguardistas de la costura francesa de los 60 acaba de protagonizar uno de los fracasos más comentados en la moda: su nombramiento como director creativo de Lanvin significó que la marca entrara en crisis económica y lo convirtió en uno de los diseñadores con más corta vida al mando de una marca de lujo.



Cuando en julio del año pasado la casa francesa Lanvin anunció que Olivier Lapidus asumiría como su nuevo director creativo, la pregunta de la prensa especializada fue inmediata: ¿Quién es Olivier Lapidus? Aunque el diseñador francés tiene un largo recorrido en la industria -partió a comienzos de los 80 a cargo de la línea masculina de Pierre Balmain y durante décadas colaboró con distintas firmas de lujo en Japón y China-, la respuesta solo se redujo a un dato consanguíneo: Olivier es el hijo de Ted Lapidus, uno de los modistos más populares de la costura francesa de los años 60 y 70.

La importancia de la figura paterna solo entorpeció la llegada de Olivier Lapidus a Lanvin: la casa de modas más antigua de la escena parisina, pero que desde hace cuatro años empezó a sufrir serios problemas económicos y creativos. La estrategia era que con la llegada del nuevo diseñador Lanvin revirtiera su crisis e iniciara una era más vanguardista. La idea de la empresaria taiwanesa, Shaw-Lan Wang -quien compró la marca en 2001 y prefiere presentarse como Madame Wang- pasaba por recuperar el prestigio que perdió luego del despido de su diseñador estrella, Alber Elbaz, hace tres años. Tras el alejamiento de Elbaz, quien dirigió la marca durante 14 años, las colecciones de la casa francesa, fundada en 1890 por Jeanne Lanvin, dejaron de adelantar las tendencias y sus balances empezaron a tener números rojos. Además la prensa especializada criticó duramente los diseños de su sucesora, la modista francesa de origen marroquí Bouchra Jarrar, quien solo estuvo en el cargo un año y medio, y dejó Lanvin con pérdidas que superaban los 25 millones de dólares.

Fue entonces cuando Olivier Lapidus entró en escena. Al anunciar su contratación se lo presentó como el salvador de la marca. Como el hombre que convertiría a Lanvin en "el Michael Kors francés": querían replicar el esquema de negocios del diseñador estadounidense que ha logrado un impacto global con sus accesorios superventas. En las entrevistas Lapidus se vanagloriaba de su misión: "No creas un producto, creas un universo", dijo a la revista Bonjour Paris. Además se presentaba como un creador visionario, capaz de acoplar el ritmo y el estilo de esta casa de modas a las plataformas de comercio propuestas por las nuevas tecnologías sin alterar su centenaria tradición en el alta costura. Y lo explicaba recurriendo a su propio legado familiar: "Mi ADN es de alta costura... Quiero explorar las técnicas y los detalles, y darle un significado a la marca. Debemos volver a los fundamentos. Hay una historia para contar en Lanvin. Con toda modestia, me gustaría decir que yo tengo la capacidad de hacerlo".

Ocho meses después de esas declaraciones y luego presentar dos colecciones bajo su dirección creativa, Olivier Lapidus no cumplió con sus promesas. Al contario: solo cosechó malas críticas y aumentó el forado económico de Lanvin. De hecho, la crisis financiera obligó a que en febrero Madame Wang vendiera la marca al conglomerado chino Fosun Groups -propietario de los hoteles Med-. El monto de la transacción no se reveló, pero The New York Times lo cifró en "un mínimo de 100 millones de euros", que deberían servir para cubrir las pérdidas y los sueldos no pagados. El 23 de marzo, un mes después de que presentara su segunda colección para la firma, Olivier Lapidus fue despedido de su cargo. En un escueto comunicado, los nuevos directivos de la marca anunciaron: "A partir de ahora, las colecciones de moda femenina serán concebidas por un equipo de diseño interno". El diseñador solo se limitó a comentar que seguirá con sus proyectos personales. El principal: retomar Lapidus Vintage, una colección cápsula inspirada en los archivos de la marca de moda que fundó su padre.

La sombra del padre

En los años 60 y 70 Ted Lapidus era sinónimo de vanguardia. Su casa de modas era visitada por celebridades de la época como Françoise Hardy, Johnny Hallyday, Brigitte Bardot y Alain Delon. Fue uno de los primeros diseñadores que integraron en sus creaciones la confección exquisita y tradicional con detalles experimentales o inspiraciones provenientes de la calle: introdujo los jeans en sus colecciones de alta costura, en algunas de sus prendas probó con materiales como el aluminio y se adelantó a su época con propuestas unisex. Antes de que su contemporáneo Yves Saint Laurent presentara sus chaquetas Sahariana, Lapidus ya había desarrollado una línea de prendas en colores caqui inspiradas en las vestimentas de los safaris.

Ted Lapidus era hijo de un sastre que emigró de Rusia y hermano de Rose Torrente-Mett, quien fundó su propia casa de modas. El modisto fue uno de los pioneros en el desarrollo de colecciones moda y accesorios más asequibles: "Con la mano de obra adecuada, no hay ninguna razón por la cual una prenda hecha en fábrica no debería ser tan bien producida como la que sale de una casa de modas", aseguró en una entrevista en Le Monde a mediados de los 70. Entonces revolucionaba la exclusividad de la moda francesa porque logró un acuerdo para que sus diseños se fabricaran y vendieran bajo licencia en la cadena La Belle Jardinière y creó una segunda etiqueta de bajo costo para supermercados Carrefour.

Su verdadero nombre era Edmond Lapidus, pero escogió Ted porque le parecía comercial. Aunque inicialmente estudió medicina en la Universidad de París, rápidamente abandonó los estudios para involucrarse en el mundo de la moda. A mediados de los años 40 se fue a Tokio para aprender los principios de la producción estandarizada, y a su vuelta a París se integró a los talleres de Christian Dior. La apertura de su primer salón de alta costura, en 1957 -año en que también abrió Tedd, su primera boutiqueunisex- fue respaldada por el cantante Charles Aznavour (para quien creaba trajes especiales). En 1963 se unió a la Cámara Sindical de la Alta Costura parisina.

La fama de Lapidus traspasó fronteras.

En 1969 logró un acuerdo con el gobierno israelí mediante el cual -a cambio de la mitad de su negocio- tomó el control artístico de toda la industria de la moda de ese país, incluidos los uniformes para el ejército de mujeres israelíes. En 1975 abrió una boutiqueen Londres y creó trajes para John Lennon. En la década siguiente su marca abarcaba líneas de perfumes, anteojos, marroquinería y joyas. En 1989 su hijo Olivier lo sucedió al mando de su compañía. El heredero estuvo casi una década al frente de la empresa familiar. De hecho, en mayo de 1992 visitó Chile para presentar su colección de alta costura. Aunque Olivier trató de modernizar el concepto de marca con creaciones experimentales, a comienzos de 2000 la firma cerró su división de moda y solo centró sus esfuerzos en accesorios y fragancias.

Ted Lapidus, el fundador del clan, murió el 29 de diciembre de 2008. Tenía 79 años y vivía en Cannes. Mientras sus otros dos hijos, Thomas y Eloise, crearon una etiqueta de prêt-à-porter llamada Bobo House, que no ha tenido demasiada repercusión, Olivier, quien siempre se ha proclamado su heredero, sigue buscando su propio camino. *

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