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La felicidad y la prosperidad dependen de conexiones virtuosas

miércoles, 14 de marzo de 2018

Economía y Negocios


Patricio del Sol
PhD Stanford University

Aunque no lo crea, las recomendaciones que están proporcionando los estrategas a las empresas para ser prósperas coinciden con las que están dando los psicólogos positivos a las personas para ser felices.

La coherencia entre las conexiones de los aspectos internos y externos de la estrategia (de la empresa o persona) es más importante que los aspectos mismos. La recomendación es ser coherente, lo que no consiste en hacer todo bien, sino que hacer bien el todo, para que 1+1 sea igual a 3.

Efectivamente, la trampa subrayada por el profesor de estrategia de Harvard Bharat Anand (The Content Trap: A Strategist"s Guide to Digital Change) es no advertir que las conexiones son más importantes que los contenidos. Anand plantea que la ruta hacia un modelo de negocios exitoso requiere gestionar conexiones, entre usuarios, productos, proveedores, sustitutos, complementadores, y actividades y recursos de la organización.

Una buena estrategia demanda gestionar conexiones que se refuercen entre sí, originen o aprovechen complementariedades, permitan explotar economías de escala y de aprendizaje, y que generen externalidades de redes y círculos virtuosos.

Análogamente, la hipótesis de la felicidad del profesor de psicología positiva de la Universidad de Nueva York JonathanHaidt (The Happiness Hypothesis: Finding Modern Truth in Ancient Wisdom) es que la felicidad se logra al establecer conexiones correctas, internas y con el entorno. Haidt plantea que la felicidad no reside sólo en la persona, como supusieron Buda y Epicteto, ni tampoco en el contexto y las circunstancias, sino en la coherencia de las conexiones entre los dos.

Haidt sugiere que la felicidad requiere coherencia interna entre los tres niveles de la personalidad: cuerpo y cerebro, psicología o mente, y el espacio sociocultural donde se desenvuelve la mente. Cuando éstos niveles se contradicen generan conflictos neuróticos.

La felicidad también requiere un sistema de relaciones coherentes con los elementos que están más allá de la persona. Para que surja un sentido de propósito y significado, se necesitan relaciones virtuosas con los demás (especialmente el amor), conexiones vocacionales con el trabajo y vínculos complementarios con algo más grande que el individuo.

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