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Las 10 tecnologías más disruptivas que marcarán el año según el MIT

lunes, 12 de marzo de 2018

P.A.T.H.
El Mercurio

Más y mejores materiales podrán llevar a un nuevo nivel las expectativas y la calidad de vida de las personas.

La impresión 3D ahora va por los metales


En los últimos años la impresión en 3D ha empezado a revolucionar prácticamente todas las áreas, aunque se ha limitado mayoritariamente al plástico. Ahora, eso está cambiando en la medida en la que logran abaratarse las impresoras 3D de piezas metálicas, una innovación que promete transformar la manera en la que operan los procesos de fabricación en serie, reduciendo por ejemplo, los tamaños de las fábricas -no será necesario almacenar repuestos- y creando piezas más ligeras y fuertes y con formas imposibles de lograr con métodos convencionales.

Con estas impresoras más económicas, rondando los $60 millones, se espera que sus costos sigan bajando y masificándose.

Los embriones artificiales ya son una realidad


Hace poco un grupo de embriólogos de la Universidad de Cambridge en Reino Unido desarrolló embriones de ratón de aspecto realista, utilizando células madre. Es decir, sin óvulo y sin esperma y solo con células extraídas de otro embrión.

Este avance, que no deja de tener consideraciones éticas, redefinió los mecanismos para crear la vida y promete entregarles a los científicos la oportunidad de crear mamíferos sin necesidad de contar con óvulos.

El próximo paso, adelantan los especialistas, es crear un embrión artificial a partir de células madre humanas.

Las ciudades ahora serán sensibles y ultratecnológicas


La revolución que prometían traer consigo las smart cities parecen estar quedándose más bien en una idea. Los altos costos, los retrasos y ciertas expectativas infladas las están dejando en un segundo plano. En su reemplazo, están surgiendo las ciudades sensibles, que son proyectos urbanísticos construidos desde cero y utilizando todas las tecnologías digitales disponibles. En Toronto, los laboratorios Sidewalk están levantando Quayside, una localidad en la que las decisiones sobre diseño, política y tecnología serán tomadas en función de la información que recopile una amplia red de sensores que monitorearán desde la calidad del aire, hasta los niveles de ruido y la actividad de las personas. También contará con robots bajo tierra, para entregar encomiendas.

La inteligencia artificial se traslada a la nube


Debido a su alto costo, la inteligencia artificial se había mantenido como un lujo al alcance solo de gigantes como Amazon, Baidu, Google y Microsoft. Pero eso está cambiando.

Gracias a la nube, esas mismas empresas están llevando el poder de la inteligencia artificial a un mercado mucho más amplio, lo que podría favorecer a sectores como la medicina, la manufactura y la energía, los que podrían vivir una revolución si logran implementar la tecnología.

Actualmente, el mercado está dominado por Amazon con su filial AWS, mientras que Google está haciendo lo suyo a través de TensorFlow, una biblioteca de código abierto de inteligencia artificial que se puede usar para personalizar softwares de aprendizaje automático. Microsoft, por su parte, tiene su plataforma Azure y está colaborando con Amazon.

La química comienza a dar un revolucionario salto cuántico


Hace poco IBM utilizó un computador cuántico para crear una simple molécula y ese acontecimiento podría llevar a los químicos a diseñar fármacos más efectivos y a mejores materiales para generar y distribuir energía.

Así, la todavía incipiente computación cuántica le está permitiendo a los químicos soñar con nuevas proteínas y electrolitos para crear mejores baterías y compuestos que podrían convertir la luz solar en un combustible líquido y células solares mucho más eficientes.

La privacidad total está llegando a la industria financiera


El imparable impulso del bitcoin y otras criptomonedas podría estar escondiendo una nueva revolución en la industria financiera en términos de la privacidad.

Compañías como JP Morgan Chase o ING están trabajando con un nuevo protocolo criptográfico llamado "prueba de conocimiento cero", cuyo mérito recae principalmente en zcash , una criptomoneda que apareció a finales de 2016, y que usa un método llamado zk-SNARK para otorgar a los usuarios el poder de realizar operaciones de forma totalmente anónima, algo que hoy no está garantizado.

Entre otras cosas, este sistema permite saber si una persona es mayor de edad pero sin revelar su edad, o saber si tiene fondos suficientes, pero manteniendo en reserva el monto.

Las máquinas están comenzando a imaginar


Los avances de la inteligencia artificial han sido impresionantes en los últimos años. Sin embargo, hay algo que las máquinas todavía no pueden hacer y eso es imaginar tal como lo hacen los humanos. Para los expertos, una vez que eso suceda las posibilidades serán infinitamente superiores, ya que en la imaginación radica también la capacidad para crear e inventar.

Trabajando en ese desafío se encuentran firmas como Google Brain, DeepMind o Nvidia, que se han enfocado en las redes generativas antagónicas (GAN, por sus siglas en inglés) para forzar a las máquinas a ser menos dependientes de los humanos y a crear imágenes y sonidos. En términos simples, estás redes aprenden a reconocer y posteriormente a realizar creaciones sobre la base de esos conocimientos. Así, por ejemplo, han sido capaces de crear pinturas similares a las de Van Gogh.

Ya se trabaja en gas natural libre de CO²


Cerca del 22% de la electricidad mundial se produce con gas natural, lo que genera una de las mayores fuentes de emisiones de dióxido de carbono del sector energético.

Debido a que sus costos relativamente bajos la mantendrán como una alternativa vigente, las apuestas ahora están en conseguir que la energía sea menos contaminante.

Eso es lo que está haciendo una central eléctrica piloto en las afueras de Houston, que está probando una tecnología que podría lograr energía limpia gracias al gas natural.

La planta toma el dióxido de carbono procedente de la quema de gas natural y lo somete a altas presiones y temperaturas, generando un CO² que actúa como "fluido de trabajo" y que se puede reciclar continuamente.

Los traductores de idiomas son cada vez más precisos


Gracias a la tecnología, el lenguaje está dejando de ser una barrera. Bien lo sabe Google que desarrolló los auriculares Pixel Buds, capaces de traducir un discurso prácticamente en tiempo real.

En términos prácticos, una persona utiliza los auriculares mientras otra sostiene un teléfono. La persona con los audífonos habla en su idioma mientras la aplicación traduce el mensaje oral y lo reproduce en voz alta a través del teléfono. Por su parte, la persona que sostiene el teléfono responde y sus palabras se traducen y se reproducen por medio de los auriculares.

Asimismo, Google Translate tiene una función de conversación que permite que dos usuarios hablen en distintos idiomas.

Ingeniería genética capaz de determinar el coeficiente intelectual


Tan apasionante como alarmante. Así es definida la capacidad que tienen hoy los científicos de utilizar el genoma de una persona para predecir qué probabilidades tiene de sufrir una enfermedad cardíaca o cáncer de mama e incluso, su coeficiente intelectual.

Gracias a esto, los científicos están creando lo que ellos llaman "puntuación de riesgo poligénica", una serie de índices que informan probabilidades, pero que no se consideran diagnósticos.

Estas puntuaciones están ayudando a las farmacéuticas a desarrollar medicamentos más eficientes, pero también están abriendo muchos debates, puesto que pueden predecir cualquier rasgo, no solo enfermedades.

Por ejemplo, ya son capaces de pronosticar, aproximadamente, el 10% del rendimiento de una persona en pruebas de coeficiente intelectual y lo más probable es que continúen perfeccionándose, hasta transformarse en un procedimiento casi rutinario.

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