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Bacterias intestinales

La nueva herramienta para combatir dolencias crónicas

martes, 13 de marzo de 2018

Por Sofía Beuchat. / Ilustración: Francisco Javier Olea.
Reportaje
El Mercurio

Estudios recientes muestran que hacer cambios nutricionales para equilibrar las bacterias que viven en nuestro intestino ayuda en casos de colon irritable, malestares crónicos y hasta ansiedad y depresión. Especialistas explican qué se puede esperar de esta propuesta.



Cansada, muy cansada. Tanto, que tenía que recostarse después de la más mínima actividad. Bonnie Leclerc -40 años, profesora y traductora, francesa radicada en Chile desde hace 12 años- se sentía deprimida, exhausta física y mentalmente. Los médicos le decían que solo estaba muy nerviosa y que tomara un antidepresivo. Ninguno encontró solución para sus problemas de sueño, su permanente sensación de frío, la hinchazón y los dolores abdominales.

Un día, decidió investigar sobre las posibles causas de sus dolencias. Conversó con especialistas y comenzó a leer revistas científicas. Y descubrió que había algo en común entre muchos problemas digestivos, las dificultades para perder o ganar peso, las carencias vitamínicas o de nutrientes aun con una dieta saludable, varios problemas de orden neurológico y la depresión o la ansiedad. Ese algo en común se llama microbionta, nombre con el que se conoce al conjunto de bacterias que se anida, para bien y para mal, en el tracto intestinal.

Estos cientos de miles de millones de microorganismos que viven en nuestro sistema digestivo son responsables de alrededor de dos kilos del peso corporal. No es poco. Y están ahí por una razón, al menos una parte de ellos. Las llamadas "bacterias buenas" ayudan, por ejemplo, a digerir la fibra y entregan ácidos grasos vitales para el organismo. Algunas producen vitaminas o colágeno. Pero otras, "las malas", liberan toxinas que, si no se controlan, dejan el cuerpo funcionando a medias, como le pasó a Bonnie.

-Hace años se sabe que la flora bacterial puede modificar funciones del organismo; en los últimos años la investigación en torno a esto ha tenido un crecimiento muy importante. Se sabe que una microbionta de buena calidad influye mucho en el sistema nervioso, por ejemplo -acota la doctora Sylvia Cruchet, gastroenteróloga y nutrióloga del INTA (Instituto de Tecnología en Alimentos, de la Universidad de Chile).

Uno de los más afectados por una microbionta desregulada es el sistema inmune: el 70 por ciento del tejido inmunitario está localizado en el intestino. Pero también el ánimo suele alterarse: en el intestino está la segunda mayor red neuronal después del cerebro. En la Universidad de California, la gastroenteróloga Kirsten Tillisch lideró un estudio, publicado en 2017 por el Journal of Behavioral Medicine, donde prueba que las bacterias intestinales se relacionan con la ansiedad, la irritabilidad excesiva o el estrés.

-Cuando el ecosistema en tu intestino se torna disfuncional, lo que se conoce como disbiosis, hay consecuencias serias: no absorbes bien los nutrientes y sí las toxinas. Te quedas en un estado de constante inflamación, lo que afecta a todos los sistemas del cuerpo -explica la francesa, quien hoy es coach nutricional certificada por el Institute of Transformational Nutrition en Los Angeles, California.
Ya no sufre como antes. Su microbionta está en orden.

El mercado de la salud intestinal

A la hora de cuidar la microbionta para una mejor salud mental y física, influye muchísimo el tipo de bacterias que está dentro de cada intestino. Por eso, el estudio de la flora intestinal despierta gran interés en el mundo médico.

American Gut, por ejemplo, es un proyecto nacido en 2012 que busca hacer un mapeo de los microorganismos de los estadounidenses, a partir de muestras que son analizadas gratuitamente en el laboratorio Rob Knight, uno de los más grandes centros de investigación microbiológica del mundo, ubicado en la Universidad de California, San Diego.

En nuestro país, el INTA dio a conocer en julio de 2017 el primer estudio que describe la composición de la microbionta en los chilenos. Liderado por los doctores Paola Navarrete y Martin Gotteland y publicado por la revista Frontiers in Microbiology, concluye que la flora bacteriana de los chilenos sanos es particularmente rica en akkermansia muciniphila, microorganismo de propiedades "buenas": entre otras cosas, es antiinflamatorio e inmunoestimulante.

-Es importante conocer la microbianta de sujetos sanos porque en función de esta descripción se puede saber cómo se altera en situaciones patológicas y cómo la administración de alimentos o dietas más saludables, fármacos o ejercicio físico permite colver al estado inicial observado en las personas sanas-, acota el doctor Gotteland. -Es importante también hacer (un estudio como este) en Chile, porque lo que define una microbionta saludable en Chile probablemente difiere de lo que es una dieta saludable en otras zonas geográficas.

El auge de información sobre esto ha hecho surgir, en el primer mundo, un nuevo mercado conocido como gut health (salud intestinal). La empresa estadounidense Viome, por ejemplo, ofrece tests personalizados que analizan las deposiciones para elaborar un listado de bacterias, hongos y parásitos. "Tu intestino tiene una armada única de trillones de microorganismos a tu disposición. Haz que trabajen para ti y únete a esta nueva revolución wellness", promete la compañía, que también vende planes de alimentación basados en los resultados.

Otro ejemplo es el Biohm Gut Report, análisis creado en Cleveland por la empresa del microbiólogo Mahmoud Ghannoum, quien es conocido por haber acuñado el término microbioma (el conjunto de genes que poseen las bacterias del intestino). Ghannoum vende tests, pero también probióticos en cápsulas, en todo el mundo.
 
Camino al equilibrio

La idea que subyace en estas investigaciones y emprendimientos es que, al saber cuál es la flora de cada cual, se pueden hacer cambios que ayuden a equilibrarla.

-Más que preocuparse de sacar los bichos malos, hay que reforzar los positivos -explica la doctora Cruchet del INTA.

-Para eso están los probióticos, suplementos con microorganismos que se venden en pastillas, polvos, gotitas, cápsulas y otros formatos. Además hay probióticos en algunos alimentos. Y también están los prebióticos, que ayudan a las bacterias buenas y se encuentran en las frutas y verduras.


Los prebióticos, precisa, están presentes en una dieta habitual si esta se ajusta a lo que siempre se recomienda comer, es decir, 5 porciones de frutas y verduras al día, algo que pocos hacen en Chile.


-La dieta mala trae malas bacterias. Si tomas suplementos con probióticos y comes pura comida chatarra, no te van a servir de nada -acota Marcos Carrasco, ingeniero en alimentos especializado en probióticos y medicina ortomolecular.


Según Carrasco, el creciente aumento de desequilibrios en la flora bacterial responde a que la alimentación actual combina un exceso de productos industrializados, pasto fresco para las "bacterias malas", con un mundo demasiado sanitizado, donde ya no hay tantas bacterias "buenas" como las que nuestras abuelas recibían a diario en su mesa.


Los especialistas coinciden en que la adecuación de la microbionta varía de persona en persona y suele basarse en el método de ensayo y error, en especial cuando se intenta con cambios en la dieta: lo que a unos les resulta, a otros no. Lo habitual es ir probando qué alimentos generan cambios; con cuáles se reduce la hinchazón, los dolores de cabeza, los malestares.


A la coach nutricional Bonnie Leclerc, por ejemplo, encontrar la manera adecuada de equilibrar su flora bacterial le tomó cerca de cuatro años; otras personas demoran un par de días. Las diferencias tienen que ver, en parte, con los hábitos de cada persona -qué come, cuánto se mueve, con cuánto estrés vive- y también con factores ambientales: a cuánta contaminación está expuesta, cuánto cloro tiene el agua que toma.


En su libro "Restablecer. Descubre los secretos de tu flora intestinal y el método en tres fases para sanarla", editado por Planeta, Leclerc cuenta su propia experiencia al intentar cambios en su flora bacterial y propone un plan de tres pasos para sanearla, basado en investigaciones de microbiólogos como Rob Knight, del proyecto American Gut. Comienza por reparar la pared intestinal a través de la eliminación de ingredientes que alimentan lo que llama "los peores bichos de la flora intestinal", esos que fragilizan el organismo o favorecen la inflamación.


No se trata de un ayuno ni de una dieta detox, sino de evitar, por ejemplo, el azúcar: es la comida favorita de muchos microorganismos "malos", entre ellos la cándida alibans, hongo que se asocia con infecciones vaginales y problemas a la piel, dolores de cabeza, irritabilidad y ansiedad. También quedan fuera el alcohol, la cafeína, los edulcorantes, los alimentos procesados y, solo al comienzo, algunas frutas, verduras y legumbres.


-Muchos de estos alimentos son saludables. Es cierto. Pero la conjunción con microbios que los digieren de mala manera impide que gocemos de sus virtudes -explica Bonnie.


El proceso por lo general demora solo algunos días, para seguir con la introducción de pro y prebióticos.


Al trabajar solo con suplementos, el proceso es un poco más estandarizado, porque actúan de manera similar a un antibiótico de amplio espectro. La mayoría de ellos contiene lactobacilos y bifidobacterias.


Para asegurar su eficacia, acota el ingeniero en alimentos Marcos Carrasco, se debe elegir una mezcla de cepas probadas científicamente y que tengan una potencia o cantidad de microorganismos vivos por porción diaria del orden de los miles de millones.


-Si el probiótico no tiene los microorganismos vivos suficientes, no será efectivo- puntualiza.


La doctora Cruchet, del INTA, advierte:


-En Chile se venden cerca de 50 tipos de probióticos, pero solo hay 4 o 5 cepas cuya efectividad ha sido estudiada. No es llegar y comprar. Por eso es importante consumirlos con la supervisión de un médico o nutricionista.


No es el único cuidado que hay que tener; también es vital ser realista. La amplitud de síntomas relacionados con los desequilibrios de la flora ha ayudado a instalar la idea de que los cambios que se hagan en ella sirven para abordar prácticamente todos los problemas de salud, lo cual, por supuesto, no es efectivo. No se trata de magia.


-El trabajo con la microbionta es efectivo para muchos problemas porque es el intermedio entre el cuerpo y el mundo exterior. Ahí llega todo. Es difícil que un organismo funcione bien si su flora bacterial no está bien. Pero jamás hablo, por ejemplo, de que esto pueda servir de algo en casos de cáncer. El trabajo con la flora intestinal una herramienta más, no la única, para abordar dolencias de tipo crónico -precisa Bonnie Leclerc".

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