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Entrevista al cardenal venezolano Baltazar Porras:

"En las iglesias aumenta día a día la gente que pide ayuda o recomendaciones para irse"

viernes, 16 de febrero de 2018

GASPAR RAMÍREZ
Internacional
El Mercurio

El arzobispo de Mérida dice que la crisis actual es "inédita" y que "está tomando un cariz cada vez más peligroso y mucho más complejo".



El cardenal Baltazar Porras (Caracas, 1944) conoce bien el chavismo: el arzobispo de Mérida cuestionó al gobierno del Presidente Hugo Chávez desde sus inicios, en 1999, pero también acompañó al fallecido Mandatario durante los dos días en que un golpe de Estado fallido lo sacó del poder, en abril de 2002. En entrevista con "El Mercurio", Porras, uno de los religiosos más influyentes de Venezuela, critica al gobierno del Presidente Nicolás Maduro y comenta la situación en su país.

-¿Cómo ve la crisis actual comparada con otros períodos de la historia del país?

"Estamos viviendo un momento inédito. La crisis está tomando un cariz cada vez más peligroso y mucho más complejo, porque se cierran todos los canales de diálogo, de libertad, de entendimiento y de legalidad. Estamos sometidos a la interpretación oportuna, según las circunstancias, que se hace de todo el acontecer nacional. Y en medio de ello crecen, indudablemente, las necesidades de la gente: de comida, de alimento, de medicina, de atención sanitaria.

A las puertas de nuestras iglesias aumenta día a día la gente que pide ayuda o alguna recomendación para irse a cualquier parte del mundo, por tranquilidad y por la posibilidad de poder mantener a una familia. Es lo que está sucediendo en la frontera (con Colombia), y está a la vista de todos. Es una situación cada día más compleja y confusa".

-¿La Iglesia puede ayudar a todos los que piden ayuda?

"Hay una gran generosidad de la gente pobre que comparte, en la medida de lo posible, lo poco que hay. En la región donde yo estoy, en los Andes, donde hay producción por mayor de verduras y hortalizas, con alguna pequeña cosa se puede ayudar. Pero hay otras regiones donde esto se dificulta mucho más. Y tenemos cerrada, por parte del oficialismo, la posibilidad de la ayuda humanitaria que nos ofrecen gratuitamente desde tantas partes, puesto que el gobierno niega, de manera consuetudinaria, que existan esas necesidades. También son bastantes los casos de gente que nos dice que les envían un paquete de comida o de medicamentos y que les son confiscados".

-El Vaticano acompañó el diálogo entre el gobierno y la oposición en una etapa previa, que tampoco dio resultados. ¿Cree que el gobierno tuvo intenciones reales de dialogar?

"Todo indica que no hubo esa voluntad sincera de llegar a algún acuerdo. Ha habido una gran manipulación, y la sigue habiendo, porque se sigue hablando de que hay unos preacuerdos, de que se reunieron, de que está punto de aprobarse algo, cosa que inmediatamente es desmentida por otro. En medio de toda esta confusión, el gobierno sigue teniendo dinero y posibilidades de que haya gente que se presenta como de la oposición y que está a favor de participar en este proceso en el que estamos. Y además se descalifica de manera sistemática a todo líder, persona o institución que disienta de lo que es el lenguaje oficial. No vale la pena estar allí para simple y llanamente ser manipulado, sin una voluntad sincera de llegar a algún acuerdo.

El Vaticano está muy presente. Existe la preocupación tanto del Papa como del cardenal Pietro Parolin (secretario de Estado del Vaticano), que conocen muy de cerca la situación".

-¿Ha hablado con el Papa sobre la crisis en Venezuela?

"Estuvimos con él en Bogotá, toda la presidencia de la conferencia episcopal, y es permanente el diálogo con la secretaría de Estado y con el Santo Padre. La preocupación sigue siendo muy grande. Creo que buena parte de estos mensajes que quieren hacer aparecer al Papa como lejano o ausente de la situación venezolana es parte también de esa contrainteligencia, llamémosla así, de querer hacer aparecer a todas las instancias que no están absolutamente cuadradas con el oficialismo, como que están desviadas de su centro".

-¿Qué más puede hacer la comunidad internacional?

"Indudablemente hay que agradecer cómo este apoyo internacional crece día a día. Internamente, la necesidad de unidad es mayor, que no es una unidad táctica, sino que es el poder amalgamar esfuerzos ante un proceso eleccionario que ha sido convocado para el 22 de abril, algo que es fraudulento, totalmente ilegítimo y que no soluciona los problemas reales de la población, sino que sencillamente corre la arruga y busca convertir a Venezuela en lo que en los años 60 se convirtió Cuba".

'Todo indica que no hubo esa voluntad sincera de llegar a algún acuerdo por parte del gobierno. Ha habido una gran manipulación, y la sigue habiendo".

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