Fondos Mutuos
BUENOS AIRES.- Los productores rurales argentinos anunciaron el miércoles que extenderán a la semana próxima la huelga comercial que realizan en protesta por un alza impositiva, lo que tensa aún más la relación con el Gobierno y podría llevar a un desabastecimiento de alimentos.
La protesta, que consiste en la suspensión de la venta de granos y carnes y en manifestaciones en las carreteras, comenzó el jueves pasado luego de que el Gobierno anunciara fuertes aumentos en los tributos a la exportación de soja, girasol, derivados y biodiésel.
Los productores, en muchos casos a bordo de sus tractores, bloquearon en los últimos días diversas carreteras del país, y el miércoles prendieron fuego a camionetas y maquinaria agrícola durante una importante manifestación realizada en el norte de Buenos Aires, una de las principales provincias agropecuarias.
El Gobierno aseguró que no va a negociar mientras continúe la protesta, pero los agricultores redoblaron la apuesta y anunciaron que seguirá la huelga al menos hasta la semana próxima.
"La única negociación posible es que se vuelva atrás el exabrupto del 11 de marzo (cuando se anunció el alza de impuestos). El camino que sigue es el de la pelea", dijo Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria Argentina, una de las cuatro asociaciones que desarrollan la protesta.
Buzzi advirtió que podrían faltar alimentos la semana próxima pero responsabilizó al Gobierno de un eventual desabastecimiento.
Argentina es uno de los mayores proveedores mundiales de soja, maíz, trigo, carne y productos derivados.
El mercado de hacienda permanecía inactivo el miércoles, mientras que Rosario, el mayor puerto exportador de granos del país, no registró actividad en los últimos días.
"Todavía no está claro hasta cuándo va a durar la protesta, pero sí está decidido que se extenderá hasta la semana que viene", dijo a Reuters una fuente de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
Por otro lado, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, consideró que la protesta rural "es desmedida" ya que, pese a la subida impositiva, las ganancias del sector agropecuario siguen siendo muy elevadas gracias a los altos precios internacionales que registran actualmente las materias primas.
Con el alza fiscal a las exportaciones, el Gobierno busca aumentar la recaudación e impedir subidas de los alimentos en el mercado doméstico -mediante una mayor oferta- que afectan principalmente al 23% de los argentinos en la pobreza.
Aunque la puja parece intensificarse, el Gobierno impulsó el martes una baja en los precios de los fertilizantes para reducir los costos de producción agrícola, en una medida que buscaría suavizar la relación.
Sin embargo, los productores rurales afirmaron que la reducción de costos es ínfima.