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En la comuna de Puyehue, a 48 kilómetros de Osorno y cercano al paso fronterizo Cardenal Samoré

Entre Lagos: el pequeño pueblo que apuesta por convertirse en un nuevo destino turístico

martes, 02 de enero de 2018

Sascha Hannig Desde Puyehue
Economía y Negocios
El Mercurio

Aventura, eventos, deportes de invierno, actividades familiares y educativas son parte de la estrategia público-privada que impulsan los vecinos de la localidad para captar a los viajeros.



En medio de los lagos Puyehue y Rupanco, y custodiado por los volcanes Osorno, Puntiagudo, Casablanca y Puyehue, se encuentra Entre Lagos, una localidad pequeña que, a pesar de colindar con la carretera 215, que conecta Chile con Argentina, muchas veces pasa desapercibida para cientos de turistas que siguen su paso hacia el interior de la región, o que solo conocen las Termas de Puyehue.

Pero el pueblo de Entre Lagos tiene mucho que ofrecer y Jimena Núñez, alcaldesa de Puyehue, tiene un plan para potenciar el turismo en el pueblo a través de la cooperación entre empresarios turísticos y la municipalidad. "Queremos que sea más que una ciudad de paso", cuenta la edil, y explica que el pueblo está localizado en una ubicación estratégica: a 48 kilómetros (km) de Osorno, a 230 km de Bariloche, a 25 km del Parque Nacional Puyehue y a 50 km del centro de ski Antillanca, ubicado a los pies del volcán Casablanca.

Por lo anterior, es la comuna que a mediados de diciembre ya tenía dos playas abiertas al público, tuvo fuegos artificiales para el año nuevo en el lago y, además, ha firmado convenios tanto con Villa La Angostura, desde donde proviene una fuerte oleada de turistas argentinos; con las comunas de Río Bueno y Puerto Octay, con las que comparten atracciones, y con la Ruta Interlagos. A futuro, la alcaldía ya tiene previsto el mejoramiento de la costanera, similar a la que hay en Frutillar.

Además de los atractivos permanentes, durante el año hay actividades tanto en el pueblo como en sus alrededores (ver infografía). Si se escucha música ranchera en febrero, es por el festival mexicano que llena las calles de alegría y cuya tradición lleva más de 20 años integrándose a la cultura de la localidad.

Visitando el pueblo en una jornada

En un día en Entre Lagos se encontrará con todos los servicios que podría necesitar: banco, casas de cambio, artesanía, además de supermercados y restaurantes que ofrecen productos de la zona, como carnes exóticas de ciervo o jabalí, que también pueden cazarse deportivamente en espacios controlados de la zona.

Una opción popular para los turistas son los puestos del Comité Gastronómico y Artesanal, donde los viajeros pueden encontrar desde comida típica, como la que ofrece el local de Olga Pinuer, hasta artesanías elaboradas con materia prima de la zona, entre ellas, canastas de pitilla.

Asimismo se pueden visitar las playas habilitadas, que cuentan con salvavidas permanentes para los bañistas. La playa Puyehue, que se encuentra a pasos del centro cívico y donde se pueden disfrutar deportes acuáticos, y Puerto Chalupa, que se ubica en la costa del lago Rupanco -hacia el sur, directamente desde el pueblo- y que ofrece otro tipo de atracciones. Evelyn Almonacid vive en Puerto Chalupa y es embajadora del turismo rural de Puyehue. Además de una cocinería, la emprendedora realiza artesanías en fieltro y ofrece tejidos a menor precio que las tiendas tradicionales.

De regreso a Osorno se encuentra el sector de Moncopulli. En este lugar se localiza el museo de autos Studebaker más grande fuera de Estados Unidos. Un poco más al norte, cruzando la frontera hacia Los Ríos, está el acuario Puyehue, una atracción que sigue expandiéndose y que posee el estanque más grande de agua dulce de Sudamérica (ver recuadro).

Un turismo diferente

Si se decide alojar en Entre Lagos por, al menos, un par de noches, al panorama se suman el rafting , trekking , kayak, pesca y mucho más. Por ejemplo, puede detenerse en Anticura, a pasos del paso Cardenal Samoré y a puertas del Parque Nacional Puyehue. Durante siete años, dos ingenieros han desarrollado una hostería al estilo europeo, cabañas y senderos que se insertan en el parque nacional. Los recorridos incorporan vistas a cataratas que arrastran troncos con más de 500 años de antigüedad, además de paseos que incluyen termas, aventuras en terrenos poco explorados, o excursiones a los volcanes cercanos.

Luego se pueden visitar distintas atracciones en el sector de El Encanto, por el camino U-475. Las Cabalgatas de Santa Elvira son una de dichas paradas. Ahí, desde hace 12 años, Zoila Corona, junto con su familia, realizan paseos que, según la disponibilidad del viajero, van desde una hora y pueden llegar a transformarse en días de aventura en la selva sureña.

El salto del Calzoncillo, una caída de agua de 380 metros -por lo que es incluso más alta que el Salto Grande, de río Paine, en Magallanes-, se encuentra en la misma zona. El monumento natural puede avistarse en kayak, bote o lancha desde el lago Rupanco. Para verla desde arriba se puede internar en la ruta de El Encanto y visitar a José Quisel Lafken y a su hija, Margot, quienes proveen de acceso a la cumbre de la cascada. Margot, junto con otros emprendedores, admite que "el idioma nos limita mucho" para darle una mejor atención a los extranjeros.

Las travesías en kayak y las jornadas de fotografía al borde de la laguna son solo algunos de los servicios que ofrece el emprendimiento de ecoturismo del Lago El Palmar, al que se llega a través de un desvío por la ruta U483 desde El Encanto. Los jóvenes José Israel Canios y Samuel Cárdenas reconocieron un potencial que califican como gigantesco en ese lugar, por lo que decidieron impulsar el proyecto "Ecoturismo Puyehue", que permite a las familias y viajeros conectarse con la naturaleza.

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