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Acuerdo buscaría evitar errores de cálculo que escalen las tensiones:

China y países del Sudeste Asiático se comprometen a no usar la fuerza en disputas

martes, 14 de noviembre de 2017

Alicia Tagle Crichton
Internacional
El Mercurio

Presidente filipino sostiene que hay que "ser amigos" de la "primera potencia económica", pese a que Beijing ha construido islas artificiales en las zonas reclamadas.



El confrontacional Presidente filipino, Rodrigo Duterte, -quien reconoció que ha cometido asesinatos y que ha denigrado a diversos líderes mundiales, incluyendo al Papa- está mostrando ahora su lado conciliador para impedir el uso de la fuerza en las aguas de Asia. El Mandatario, que este año preside la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean), sostuvo que el bloque llegó a un acuerdo con Beijing para evitar el uso de recursos militares en las disputas soberanistas en el Mar del Sur de China.

"China aseguró al Presidente filipino que no recurrirán al uso de la fuerza militar y no bloquearán la libertad de navegación" en esa zona, aseguró a la prensa el portavoz del gobierno en Manila, Harry Roque.

En un encuentro al margen de la cumbre de la Asean en la capital filipina, el Primer Ministro chino, Li Keqiang, y Duterte tuvieron una "discusión franca y sincera", en la que el anfitrión manifestó la "preocupación" de algunas naciones del bloque, compuesto por 10 países: Brunéi, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.

Según Roque, Li aseguró que la relación de Beijing con la Asean "no podría ser mejor", mientras que Duterte ha estado buscando mejorar las relaciones con China desde que asumió en junio de 2016.

Beijing asegura que su soberanía se extiende por más del 80% del Mar del Sur de China (ver mapa) y llega hasta zonas marítimas muy cercanas a las costas de sus rivales en la zona -Vietnam, Filipinas, Taiwán, Malasia y Brunéi-, cuyas demandas territoriales se superponen. Se trata de un área que contiene importantes recursos naturales y un tráfico marítimo anual de bienes valorado en 5 billones de dólares.

Tensiones en alza

En los años 70 y 80, los enfrentamientos entre Vietnam y China por las islas Spratly y Paracel dejaron decenas de militares muertos, mientras que -tras una demanda de Filipinas en 2013- la Corte Permanente de Arbitraje en La Haya aseguró el año pasado que los derechos históricos que alega Beijing para reclamar el poder sobre el Mar del Sur no tienen base legal.

Las tensiones subieron en la zona en los últimos años, desde que China comenzó a reforzar sus reclamaciones construyendo islas artificiales sobre arrecifes y bancos de arena disputados. En esos territorios ha montado pistas de aterrizaje, muelles, radares y otras instalaciones militares, por lo que EE.UU. - durante el gobierno de Barack Obama (2009-2017)- aumentó la presencia de buques en la zona, en apoyo de aliados como Filipinas y Vietnam.

Un ejemplo de que las tensiones continúan es que en julio pasado Talisman-Vietnam, una subsidiaria de la compañía española Repsol, contratada por las autoridades vietnamitas, se vio obligada a detener exploraciones petrolíferas después de que Beijing amenazara con represalias.

El borrador de un comunicado conjunto de la Asean sostiene que esta comenzará a negociar un código de conducta con China en 2018 para evitar malentendidos que desaten conflictos en el mar. "Es nuestro interés colectivo evitar errores de cálculo que puedan dirigirnos a una escalada de tensiones", señala, según el diario Manila Times.

"El Mar del Sur de China es mejor no tocarlo, nadie se puede permitir ir a una guerra", sostuvo Duterte en la gala de inauguración de la cumbre, el lunes en la noche. Momentos antes había destacado que "China es la potencia económica número uno y tenemos que ser amigos".

Para Zack Cooper, experto en Asia y Seguridad Internacional del Center for Strategic and International Studies, "este compromiso, que implica dejar 'intacto' el Mar del Sur, es divertido porque Beijing ha estado haciendo exactamente lo contrario durante años, al construir allí instalaciones militares". "Creo que se trata principalmente de una estrategia de China para garantizar que pueda transformar la región sin una respuesta de sus vecinos", comentó a "El Mercurio".

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