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Los distintos escenarios que prepara La Moneda a la espera del resultado electoral

lunes, 13 de noviembre de 2017

Alex von Baer
El Mercurio

Si Piñera supera por más de 10 puntos a Guillier, tomaría distancia en una segunda vuelta. Si el margen se estrecha planea ejecutar una agenda que marque diferencias con la derecha.

Ad portas de la elección presidencial, en La Moneda reconocen que ya existe un análisis previo de distintos escenarios políticos que podrían abrirse la noche del 19 de noviembre.

El primer escenario contempla que Alejandro Guillier quede en primera vuelta aproximadamente a 10 puntos de Piñera. En ese marco -considerado en el Gobierno como una "elección remontable" en segunda vuelta-, el Ejecutivo estaría dispuesto a introducir en su agenda legislativa y de prioridades, iniciativas o contenidos que "marquen diferencias" entre el proyecto de Guillier y la Nueva Mayoría, versus la visión país que propone Chile Vamos y Piñera.

Si bien no necesariamente sería una jugada que cause tanto impacto como la reforma laboral, que impulsó el entonces ministro José Miguel Insulza en la contienda entre Ricardo Lagos y Joaquín Lavín en 1999, sí se reforzaría la tramitación de la gratuidad, además de otras apuestas que baraja La Moneda para que su agenda sea "funcional" a la candidatura de Guillier.

Respecto al proyecto de Nueva Constitución, aun existen dudas en torno a su ingreso, ya que podría acentuar diferencias al interior de la Nueva Mayoría.

Tampoco se descartaría que un ministro deje el Gobierno para integrarse al comando de Guillier, tal como hizo en períodos anteriores Carolina Tohá o la actual vocera Paula Narváez, quien salió desde el Ejecutivo a la campaña de Eduardo Frei, en 2009. En este escenario, La Moneda continuará permitiendo que los ministros y autoridades realicen campaña en sus "tiempos libres". Esto, ya que se prevé que la "infantería territorial" para el balotaje lo integren funcionarios públicos debido a que los parlamentaros quedarían "exhaustos" por la exigencia de la primera campaña con más candidatos y distritos más grandes.

"El Gobierno deberá poner ese mes una agenda que marque diferencias con Piñera, dando valor a la gratuidad en educación y a temas pendientes que sean parte de la diferenciación natural entre la centroizquierda y la derecha, para que los ciudadanos sepan cómo cada cual se sitúa a futuro", explica el presidente del PR, Ernesto Velasco, mientras que el diputado Pepe Auth (ex PPD) asegura: "Pensiones, la reforma constitucional, elección de intendentes, gratuidad -cuya extensión al 60% se votará a fines de noviembre, justo después de primera vuelta, y donde Piñera dio la instrucción de votar en contra-, naturalmente ayudan. En esos compromisos está contenida la polaridad con Piñera: él no quiere que se cumplan y Guillier, sí. Entonces, el Gobierno debe someter estos temas a discusión y votación después de primera vuelta".

Prescindencia

El otro escenario que trabajaron en Palacio se remite a la opción de que Piñera y el abanderado independiente José Antonio Kast (ex UDI) sumen en conjunto un 45% o más, y que la diferencia entre Piñera y Guillier sea mayor a 10 puntos. En ese contexto, en La Moneda reconocen que la elección estaría prácticamente perdida, y que, en vez de una agenda gubernamental electoralista que sirva al abanderado de centroizquierda, el Ejecutivo tomará distancia de la carrera presidencial y una actitud de "indiferencia" con la Nueva Mayoría.

En ese contexto, la Presidenta no intervendría en el debate electoral para no arriesgar su "capital político". Incluso, la definición podría ir acompañada, explican en Palacio, de una búsqueda de acuerdos con la oposición para sacar adelante las principales reformas, con el fin de asegurar su aprobación, el legado de Bachelet y la continuidad de políticas como la gratuidad, lo que tendría como ganancia para Piñera, apuntan, que cierre flancos legislativos al inicio de un eventual mandato.

"Si la diferencia de Piñera y Guillier es amplia, superior a 10 puntos, ahí el Gobierno tomará prescindencia de la elección, porque no tiene incentivo para jugarse por una candidatura que será derrotada: va a dedicarse a administrar de aquí a marzo con el fin de cerrar una popularidad razonable y no el peor promedio de la historia", explica el analista DC, Mauricio Morales. "La peor decisión sería intervenir en una elección totalmente cerrada, el Gobierno perdería mucho, se le asociaría directamente a la derrota", agrega. "Si la ventaja de Piñera es estrecha, inferior a 10 puntos, ahí el Gobierno sí tendrá incentivos para jugarse todo ese mes. Ahí sí existirá un gabinete en terreno" concluye Morales.

Finalmente, el tercer escenario, que se advierte como "poco probable", es que Piñera triunfe en primera vuelta.

Reforma laboral en 1999
Fue uno de los temas que se instalaron en medio de la contienda electoral entre Lagos y Lavín.

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