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"Loving Vincent" El cómo lo hicieron

viernes, 13 de octubre de 2017

Antonio Martínez
Estrenos
El Mercurio




El proceso técnico de esta película es lo más notable y prodigioso, porque decenas de artistas pintaron al óleo más de 64 mil lienzos, que luego fueron fotografiados y convertidos en fotogramas.

Una labor lenta y gigantesca cuya base son los cuadros y retratos de Vincent van Gogh, que ahora, gracias al cine, se mueven, respiran y se desplazan.

Es una película de animación construida sobre actores de carne y hueso, con paciencia de santo y pulcritud de artesano ejemplar, donde cada fotograma nació de un óleo que recrea el universo pictórico del genio holandés.

Serán el doctor Gachet (Jerome Flynn) o su hija Marguerite (Saoirse Ronan), el comerciante Pere Tanguy (John Sessions), el enorme señor Roulin (Chris O'Dowd) o la criada o el barquero o una mujer severa como Lousie Chevalier (Helen Mc Crory).

Estas pinturas vivientes protagonizan una aventura de índole policial que se interna por las pinturas de Van Gogh que son las que conforman los paisajes y escenarios de "Loving Vincent": película homenaje realizada con la devoción de la admiración, durante un lustro de trabajo y con un centenar de artistas.

Alguna vez Kirk Douglas, Martin Scorsese o Tchéky Karyo interpretaron a un artista que ahora es una pintura sobre el rostro y el cuerpo del polaco Robert Gulaczyk, y la historia se inicia un año después de su muerte.

Es 1891 y hay una cosa pendiente que se debe entregar: una carta de Vincent dirigida a su hermano Theo.

El señor Roulin le encomienda a su hijo Armand Roulin (Douglas Booth) la misión de dar con el paradero de Theo y así cumplir ese último deseo del artista.

La película avanza por París, por sus bares y calles, y por el pueblo de Auvers-sur-Oise y sus alrededores campesinos, recorriendo lo que Van Gogh vio y convirtió en pintura, de acuerdo con el siguiente orden: flash backs en blanco y negro y el presente de 1891 en colores.

El personaje de Armand, medio rebelde, medio borracho y no especialmente trabajador, también investiga el suicidio del artista y encuentra piezas que no calzan, sentimientos que no coinciden y verdades a medias, pero todo se reordena con los testimonios de los que conocieron al artista.

El guion de "Loving Vincent", en este punto, se convierte en un texto pedagógico y comprensivo que seca cualquier ambigüedad y despeja toda duda moral, criminal o artística.

La película se hace menos compleja y porosa y asume el lugar común, lo fácil y extendido de entender y las coincidencias generales.

La resta y suma de "Loving Vincent" puede ser la siguiente: el proceso técnico de la película, su confección por fotogramas y su construcción pictórica son asuntos admirables, cautivantes y misteriosos, que incluso superan el resultado final.

En otras palabras: el cómo lo hicieron supera a lo que hicieron.

"Loving Vincent". Polonia-Reino Unido, 2017. Director: Hugh Welchman y Dorotea Kobiela. Con: Robert Gulaczyk, Saoirse Ronan, Jerome Flynn. 94 minutos. T.E.

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