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Presidente español compareció ante el Congreso de los Diputados:

Rajoy da un ultimátum a Puigdemont para clarificar si declaró o no la independencia

jueves, 12 de octubre de 2017

Jean Palou y José Tomás Tenorio
Internacional
El Mercurio

Activó el artículo 155 con apoyo del PSOE, que permite intervenir a Cataluña, y se abrió a reformar la Constitución.



"Nuestra democracia vive uno de los momentos más graves", exclamó Mariano Rajoy ante el Congreso de los Diputados, en su primer discurso tras la ambigua declaración de independencia del líder catalán Carles Puigdemont. "Los gobernantes de Cataluña han utilizado su posición para perpetrar un ataque desleal y peligroso contra la Constitución", añadió el Presidente español, quien anunció los pasos inmediatos del Ejecutivo tras el desafío lanzado por los secesionistas.

Rajoy, en concreto, le dio ayer un ultimátum a Puigdemont para que clarifique su postura -con lo que le dio una opción de recapacitar, o quizás busca enfrentarlo con las facciones independentistas más radicales-, a la vez que activó oficialmente el artículo 155 de la Constitución, que le permite al Estado tomar medidas inéditas para forzar la vuelta a la legalidad de una comunidad autonómica, incluida una intervención parcial o total.

"El Consejo de Ministros ha acordado requerir formalmente al gobierno de la Generalitat para que confirme si ha declarado la independencia de Cataluña, al margen de la deliberada confusión creada sobre su entrada en vigor", informó Rajoy ante el Congreso, aludiendo a la vaguedad de la declaración de líder catalán, quien el martes proclamó en el Parlamento regional la independencia de su provincia, pero inmediatamente después la dejó "en suspenso" para pedir un diálogo con Madrid. "Este requerimiento, previo a cualquiera de las medidas que el gobierno puede adoptar al amparo del artículo 155 de nuestra Constitución, pretende ofrecer a los ciudadanos la claridad y la seguridad que requiere una cuestión de tanta importancia", añadió el Mandatario.

En su discurso, Rajoy puso la pelota en el campo de Puigdemont: "En la respuesta que el presidente de la Generalitat dé a este requerimiento ahí se marcará el futuro de los acontecimientos en los próximos días. Si el señor Puigdemont manifiesta su voluntad de respetar la legalidad y restablecer la normalidad institucional, se pondría fin a un período de inestabilidad, tensiones y quiebra de la convivencia", remarcó. "Es urgente poner fin a la situación que se está viviendo en Cataluña; es preciso que vuelvan la tranquilidad, la seguridad y el sosiego, y que lo hagan a la mayor brevedad posible".

Un documento del Consejo de Ministros precisó que Puigdemont tiene plazo hasta el lunes 16 a las 10:00 horas locales para responder sobre si declaró o no la independencia. En caso de que la respuesta sea sí, tendrá hasta el jueves 19 para enmendar esa medida. Y si persiste, se avanzará con el artículo 155, un mecanismo que no se utilizó nunca en 40 años de democracia española y que permite adoptar "las medidas necesarias" para forzar a una región a cumplir con sus obligaciones, incluyendo intervenir parte de las autoridades autonómicas en Cataluña y convocar a elecciones.

"Deseo fervientemente que (Puigdemont) acierte en su respuesta", finalizó Rajoy.

La postura del Presidente español de activar el artículo 155 fue respaldada por el líder del opositor Partido Socialista (PSOE), Pedro Sánchez, quien anunció que apuntalarán "una respuesta mesurada y proporcionada" ante este "intento de quiebre de los partidos independentistas". Este apoyo, remarcó, se logró tras negociaciones con el Partido Popular (PP) de Rajoy en las que se acordó abrir una comisión parlamentaria que durante seis meses analice la "modernización del Estado autonómico" que rige en las 17 regiones, para luego iniciar "un debate de la reforma de la Constitución en el Congreso".

Según remarcó Sánchez, esta eventual reforma constitucional permitirá hablar de "cómo Cataluña se queda en España, y no de cómo se va".

Aún no está clara cuál será la respuesta del jefe de la Generalitat al ultimátum de Rajoy. Puigdemont, que está bajo una fuerte presión de grupos empresariales que advierten un daño a la economía local, pero sobre todo por parte de sus socios más radicales, decepcionados luego que hiciera una finta al plan original de una declaración de independencia tras el referéndum, utilizó anoche Twitter para replicar con ironía al discurso del Presidente español: "Pides diálogo y te responden poniendo el 155 sobre la mesa. Entendido".

Más temprano, sí había insistido en buscar una vía de diálogo: "Lo que podría ayudar a hablar es que dos representantes del gobierno español y dos representantes del gobierno catalán se sienten con un único y simple punto: estar de acuerdo en nombrar a un mediador", dijo a CNN. Pero Rajoy replicó que no veía posible ese diálogo en las actuales condiciones: "No hay mediación posible entre la ley democrática y la desobediencia y la ilegalidad".

Pese a todo, con estos últimos pasos, la crisis catalana parece entrar en un breve período de reflexión, lo cual podría ayudar a descomprimir la tensión.

"Lo que hizo Rajoy fue abrir posibilidades. Al poner un plazo a Puigdemont para que conteste, da tiempo para que las cosas se distancien y se vean con más calma, y eso está bien", aseguró Jaime Ferri Durá, director del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Complutense. "Por parte de Rajoy no hubo prepotencia, no se ha desdicho de nada, pero las formas son muy importantes. Y el resto de los líderes parlamentarios tampoco han sido particularmente virulentos. Hay un acuerdo tácito para asumir esta crisis como responsabilidad de todos", añadió el analista, quien destacó la iniciativa del PSOE para reformar la Constitución, lo que da pie a "hablar de todo sin condiciones previas".

Según Ferri Durá, Rajoy ahora "juega al desgaste": "Hace lo que está obligado a hacer. Rajoy en política no adopta posiciones, espera que todos los demás vayan abandonando sus posiciones. Aquí también: no ha hecho nada hasta que la situación ha sido muy problemática. Se trata ahora de ver quién hace ceder al otro, o quién cede menos".

El gobierno alemán rechazó ayer mediar en el conflicto catalán al verlo como "un asunto interno español".

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