Fondos Mutuos
En los años 20, Al Capone y sus socios Lucky Luciano y Johnny Torrio necesitaban justificar, de alguna manera, los ingresos que percibían por sus “actividades”. Entonces, instalaron un negocio de lavado de textiles, donde “lavaban” los dólares percibidos por extorsión, tráfico de armas, alcohol y prostitución. Así nació lo que conocemos como “lavado de dinero”.
Este “negocio” puede mover en el mundo hasta US$1.800.000.000 al año, según cálculos de José Quinteros, gerente de Risk de Deloitte. Según otros números del mismo Quinteros, este delito representa entre el 2 y el 5% del PIB mundial. “Es muy difícil medirlo. El lavado va reproduciendo la plata día a día, imposibilitando su cuantificación”.
Chile no es la excepción: en la actualidad hay 103 investigaciones en curso por el blanqueo de capitales.
Mauricio Fernández, fiscal jefe de la Unidad de Lavado de Dinero del Ministerio Público, explica que hay una masa de 200 investigaciones en la perspectiva de lavado de dinero.
Fernández detalla que en 2007 se realizaron “los primeros cuatro juicios por este delito que se producen en Chile. De ellos, uno fue absolutorio por lavado de dinero, pero fue condenatorio por narcotráfico. Al final, el efecto patrimonial se dio igual. Los otros tres procesos sí fueron condenatorios. El primero de ellos fue en Rancagua; el segundo en Arica, donde se obtuvo una condena baja de 541 días para la mujer de un traficante”.
El tercer juicio fue en Santiago, en una investigación de la Fiscalía Centro Norte, donde se logró una condena en procedimiento abreviado por un “microlavado” de unos $15 millones: una traficante local que “colocaba” vehículos de terceras personas.
El último fue un juicio oral contra Patricio Gálmez, en Ovalle, donde hubo condenas por seis años de cárcel, multas de $10 millones y decomiso de bienes por US$ 2 millones.
Las técnicas
La forma de operar de los delincuentes está dada principalmente por la instrumentalización de la banca, a través de a) aquellas instituciones que son comprometidas en este tipo de actividades sin conocimiento de ello; b) aquellas que operan principalmente con operaciones legales, pero que a la vez cooperan con organizaciones delictivas; y c) aquellas instituciones que tienen como objetivo realizar actividades delictivas y utilizan como pantalla la realización de operaciones bancarias normales y legales, detalla Diego Bleger, gerente senior de Forensic Services de KPMG Chile.
“Prácticamente, en todas las investigaciones que hemos realizado está involucrado un banco. Las platas siempre pasan por un banco”, dice Fernández.
Otra técnica es utilizando el mercado de valores, donde se realizan negocios de “características internacionales”; posee un alto índice de liquidez; existe gran competitividad entre los corredores, lo que se materializa en una comisión que depende del tipo y cuantía de la operación, y pueden efectuarse operaciones con un supuesto tenedor, donde éste siempre pierde, ya que los contratos de compraventa se formalizan con posterioridad a la fluctuación de los precios.
Luego viene todo un capítulo asociado a los seguros. Los “lavadores” adulteran la integración de bienes al capital operativo, liquidan falsos siniestros, en la práctica se emiten pólizas referidas a personas (físicas o jurídicas) inexistentes y/o también referidas a personas que no deben enterarse que tienen un seguro a su nombre.
Cómo combatirlo
José Quinteros, gerente de Risk de Deloitte recomienda un programa para mitigar las opciones de lavado de dinero en las empresas más expuestas, que consiste en:
1.- Tener un programa de “conoce” a tu cliente.
2.- Contar con personal capacitado, sobre todo en el al área comercial, en prevención de lavado de dinero y también en cómo opera la ley chilena.
3.- Monitorear las transacciones sospechosas, lo que implica trabajar con tecnología de punta que audite las operaciones.
4.- Contar con un oficial de cumplimiento formal en la materia (la persona responsable en prevenir y detectar).
5.- Contar con un comité de prevención de lavado de dinero. Que evalúe como mínimo una vez al mes las distintas situaciones sospechosas y las envíe a la Unidad de Análisis Financiero. Ahí, tomar medidas y evaluar cambios en las operaciones (cerrar cuentas, dejar de operar con casas de cambio, etc.).
6.- Contar con políticas de procedimiento y de control de lavado de dinero.
Modus operandi
"Pitufeo": Se contrata a muchas personas que no se conocen entre sí ni a los responsables de la operación. Los “smufs”, o pitufos, son titulares de las cuentas donde se realizan depósitos de sumas por debajo del límite establecido y desde las que se realizan transferencias a la cuenta definitiva.
Casinos y casas de juego: Se compran fichas simulando que se jugarán o se realizan varias compras utilizando terceras personas, siempre por debajo del límite notificable. En realidad, no se juega y al tiempo se va a la caja a retirar el dinero. Según Diego Bleger, de KPMG, el blanqueo se produce al cobrar en forma de cheque del casino o cuando el mismo casino lo deposita en la cuenta bancaria.
Autopréstamos: Se realiza un deposito en una cuenta bancaria en un país sin mayores controles. O se hace a nombre de un tercero o de una empresa fachada. Con el comprobante del depósito, usado como garantía, el delincuente solicita un crédito en otro banco y simula o realiza alguna inversión.
Subfacturación: Aquí se opera a través de la exportación e importación de bienes —por lo general joyas y piedras preciosas— realizada entre sociedades vinculadas a precios menores de sus valores reales. La “importadora” vende luego la mercadería a los precios de plaza, generando una utilidad aparentemente lícita.
Sobrefacturación: Lo que se busca, sobrefacturando o facturándoles a clientes falsos o de fachada es demostrar que el dinero “sucio” tiene su origen en una actividad legal.
Agencias de turismo: Al trabajar con varias monedas y ser empresas que reciben billetes y divisas extranjeras como agentes de cambio, y además, pudiendo efectuar transferencias de divisas de un país a otro (billetes, traveller checks, etc.), pueden constituirse en mercados paralelos de movimientos de dinero.