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Teléfonos

sábado, 12 de agosto de 2017

Beatriz Montero Ward. Fotografías, Carla Pinilla G.
Anticuario
El Mercurio

Desde que lo patentara Graham Bell, en 1876, este dispositivo de telecomunicaciones pasó de ser una pieza de mobiliario hecha a mano a una producida de manera industrial, representativa del diseño estándar y masivo.



Probablemente ningún medio de comunicación ha revolucionado tanto la vida de las personas como el teléfono. Fue el escocés Alexander Graham Bell quien lo patentó en 1876 en Estados Unidos, a pesar de que su genio creador fue el italiano Antonio Meucci. Desde entonces su diseño ha evolucionado desde los modelos hechos a mano, casi como piezas de mobiliario, a aquellos producidos en serie y de manera industrial con materiales cada vez más innovadores.

Los primeros modelos desarrollados y puestos en circulación fueron los de pared, confeccionados a mano en madera de caoba, nogal, cerezo o roble, según la época. Se produjeron desde 1876 hasta el término de la Segunda Guerra Mundial, y su diseño semejaba esas antiguas cámaras fotográficas con caja de madera. Tenían el transmisor y el recibidor separados, por lo que muchos de estos aparatos llevan múltiples números de patentes, incluyendo la de Emile Berliner, quien inventó el gramófono en 1887, y la de Thomas Edison, quien fue contratado por la competencia de Bell, la Western Union. Eran voluminosos, pues requerían de distintos compartimentos para guardar las baterías y el magneto. Los más valiosos son los primeros fabricados por Charles Williams Jr., de Boston.

Desde la década de 1890 hasta la de 1920, el modelo de sobremesa conocido como vela o candelabro (en inglés "candlestick") se impuso como el más popular, tanto en las oficinas como en los hogares. El modelo estándar incluía una base, un vástago, una boquilla y un recibidor. Los primeros

de ellos tenían recibidor y base de madera, materiales que pronto se sustituyeron por níquel

(plateado o bronceado), baquelita y otros plásticos duros. Cuando irrumpió la telefonía automática, a este modelo se le incluyó un dial en su base.

Más tarde surgieron los teléfonos de escritorio, que son el fuerte de los coleccionistas. En esta categoría se incluyen desde los modelos con campanillas desarrollados por la compañía sueca Ericsson a fines de 1800 hasta aquellos coloridos diseños modernos como el Ericófono creado por esa misma firma a fines de la década de 1940; el Princess, introducido por

Bell System en 1959 como el primer teléfono compacto especial para dormitorios, o el Trimline, diseñado por Henry Dreyfuss Associates en 1965 y producido por la Western Electric.

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