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sábado, 12 de agosto de 2017

Texto, Soledad Salgado S. Producción, Paula Fernández T. Fotografías, Carla Pinilla G.
Decoración
El Mercurio

Un traje a medida. Eso es este departamento hecho para una pareja de jóvenes médicos. Con una preciosa vista al Club de Golf Los Leones, cada uno de sus muebles fue pensado, dibujado y mandado a hacer para el lugar, todo bajo una óptica de texturas y materiales nobles y una atmósfera masculina.



Un día de otoño, sentados en plena feria Faxxi, con computador en mano, los arquitectos Vincent Pearson y María José Martínez ideaban el ambiente perfecto para el living de este departamento. Con total confianza de parte de sus dueños -una joven pareja de médicos- partieron a escoger cuáles serían las obras de arte que vestirían el living, y no solo eso, sino que se dieron el trabajo de proyectar digitalmente el montaje para que cada cuadro encajara a la perfección en el conjunto. "Fue muy entretenido, y cuando tuvimos lista la selección, según lo que habíamos visto y fotografiado, nos pusimos a comprar", cuenta Vincent.
Así, obras de Antonia García, Menno Hoppe, Matías Valenzuela y Edward Pearson, entre otros, visten un muro casi completo, dando la sensación de una verdadera galería de arte privada.

El encargo partió a principios de año, cuando la pareja decidió trasladarse a este departamento frente al Club de Golf solo con su ropa, y partir un proyecto de vida desde cero, ya que arrendaron amoblada la casa donde vivían antes. Como se trataba de un trabajo muy completo y que incluso contempló la eliminación de tabiques para generar espacios más integrados, Vincent -quien tomó el encargo- decidió asociarse con su amiga María José, con quien ya había trabajado en otras obras. Así, la dupla se lanzó a la tarea de montar el lugar, incluyendo hasta las sábanas, y con la premisa de que casi todo debía ser hecho por ellos. "Nos dieron total libertad, pero les propusimos que el departamento tuviera el sello de lo hecho a medida, por lo tanto, los muebles fueron diseñados por nosotros y realizados por nuestros maestros. Aquí hay cosas que no puedes encontrar en el mercado", explica Vincent (www.hilariogasto.com). Eso queda claro desde el acceso, donde uno de los elementos que reciben a los visitantes es una repisa de perfiles metálicos y piezas de bronce de aspecto escultórico que pusieron como reemplazo del tabique que eliminaron.

Según explican, el concepto se desarrolló a partir de una idea central: generar un ambiente masculino, sofisticado, con materiales nobles, texturas y acentos de diseño, muy relacionado a lo que se ve generalmente en los bufetes de abogados. Por eso, una de las grandes decisiones que tomaron fue pintar el sector público con un azul oscuro tipo petróleo que, gracias a la luminosidad del departamento, no jugó en contra de la sensación de luz natural que siempre hay al interior.

Para el living mandaron a hacer un sofá verde oscuro de generosas proporciones, y en terciopelo; acompañado por dos sillones "love seat" -donde pueden caber dos personas en cada uno- en tela color arena, y una mesa de centro con cubierta de mármol blanco: "Escogimos mármol arabescato porque queríamos que se notara la veta; lo mismo con el mármol negro marquina de la mesa lateral", cuenta María José (www.minteriorismo.cl). "La idea del sofá en terciopelo fue de la Coté. A mí me daba pánico, porque soy más monocromático, pero lo hicimos, y quedó perfecto", cuenta Vincent.  Allí, en el
living se refleja también el gusto de los arquitectos por el buen diseño de lámparas: hay íconos, como la Grasshoper, realizada por primera vez en 1947, y la Taccia, de 1962.

En la sala de estar, donde el ambiente es más suelto, se lucen los escritorios mandados a hacer con cajoneras con fondo naranja, y un mueble librero en el que se distribuyen libros sobre la Guerra del Pacífico, viajes, historia del universo, arquitectura y arte, temáticas favoritas de los dueños de casa.

Los detalles de diseño también se extienden a la terraza, donde, en la zona sur, proyectaron hasta una cama para recostarse en las tardes de verano; y en la oriente, sillones acompañados con maceteros que encajan como si fueran una unidad. Como a los propietarios les encanta recibir amigos, hicieron la mesa exterior con un calado central para poner hielo y botellas. Un mundo que, seguramente, aprovecharán al 100% en verano, ya que llevan aquí solo 4 meses.


"Cuando al final sientes que te gustaría quedarte a vivir  aquí, significa que lo hiciste bien. Es una sensación muy rica", dice María José.

El piso tiene un diseño actual, con una atractiva disposición de los tablones para darle un toque contemporáneo.



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