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Sebastián Edwards: "Lo mejor para Chile es que Sebastián Piñera sea el próximo Presidente"

domingo, 06 de agosto de 2017

M. Soledad Vial
El Mercurio

El economista se decide y cruza la vereda. Este lunes se reunirá con el ex Presidente para entregarle su apoyo. Dice que si Lagos siguiera en carrera, probablemente habría votado por él, pero que hoy Piñera es su opción.

Ni cifras ni números, solo política, y la más contingente. Aunque al frente se encuentre uno de los economistas chilenos más reputados internacionalmente, la economía -también candente por estos días- quedó fuera.

Y es que Sebastián Edwards pensó largamente, en Los Angeles, EE.UU., país donde vive hace 40 años y da clases hace 35, en la UCLA (University of California), el paso que aquí decide dar: apoyar públicamente a Sebastián Piñera. Cruzar la vereda política de toda una vida no es fácil para un "triple i" -intelectual, independiente, de izquierda, según le dijo su amigo Máximo Pacheco hace cuatro décadas-, aunque no tenga ningún dramatismo en las democracias desarrolladas como en la que él reside. Sabe que muchos amigos y colegas tendrán la palabra "traidor" en la punta de la lengua, y asegura que no le importa.

"Chile está en un punto de inflexión -argumenta-; opta por la modernidad y por dar un gran salto adelante, o se mantiene en la nostalgia y vuelve atrás". Ante esa disyuntiva, "lo mejor para Chile, sin ninguna duda, es que Sebastián Piñera sea el próximo Presidente", afirma.

Mañana se lo expresará personalmente en una cita que ambos tendrán en su comando. Se conocen de toda la vida. Incluso fueron de vacaciones juntos, hace años, al parque Yellowstone. "Estuvimos encerrados cinco horas en el mismo auto y nunca me he reído más. Fue una competencia de quién era más clever ", dice en inglés. La victoria, nunca sabremos de quién fue.

En estos años se han seguido topando. Edwards le manda whatsapps con ideas, Piñera contesta a veces y a veces no. El economista irá ahora más allá, tras la "incomprensible" bajada de Lagos y el "continuismo irracional y no justificado" de Guillier. El economista reconoce que fue entusiasta de Michelle Bachelet candidata, que "el modelo seguido en Chile hasta cierto punto se agotó, requería un cambio importante y el diagnóstico era grosso modo correcto", que pensó que sería el "sexto gobierno de la Concertación".

-Pero desde el comienzo quiso ser distinto, por algo ella creó la Nueva Mayoría...

-Eso era curioso, no desconcertante. Si uno lo mira en retrospectiva, tuvo un significado enorme: al final, el surgimiento de la Nueva Mayoría se trata de haber echado a Velasco y metido al Partido Comunista, lo cual en ninguna adecuación del mundo hace sentido. Nadie visualizó que el PC iba a tener la gravitación que ha tenido, totalmente desproporcionada a sus fuerzas electorales y a lo que hoy significa en el mundo. El PC chileno es un partido muy conservador, anclado en el pasado; así enfrentaron el tema laboral y su apoyo a Venezuela, una de las tiranías más serias en América Latina.

-¿Y ha sido tan gravitante, cree usted? En la Nueva Mayoría afirman que eso es más mito que realidad.

-Ha tenido un rol esencial. La peor de las reformas, que es la laboral, está muy influida por el PC y es absolutamente nostálgica de un país que no existe, para una economía que no existe; ciento por ciento con el espejo retrovisor. No creo que los niños del Frente Amplio tengan una opinión sobre la reforma laboral. Es repetir una cantinela que no entienden, no han pensado y no está en el centro de su radar.

-Usted, que vivió la izquierda de los 70, ¿ve parecidos con el Frente Amplio?

-Contardo los llamó "Mapus con celulares", y es una descripción bien adecuada. La Presidenta lo dijo: "son hijos de la Concertación". Es como un carrusel en la izquierda chilena: cada cierto tiempo surge una generación que se siente un poco desplazada del poder y se ilusiona con ciertas ideas y quiebran con sus padres. La historia de matar al padre y la madre es muy antigua, fue lo que hizo el Mapu con la DC.

-¿Se parecen más a movimientos como el de Mélenchon en Francia, Podemos en España o Bernie Sanders en EE.UU.?

-Son más parecidos a Sanders que a los movimientos europeos, especialmente Podemos. El malestar de Podemos tiene una base efectiva: la crisis española fue brutal. En Chile no hemos tenido un aumento del desempleo al 25% ni la corrupción de España, donde había uno o dos Caval en cada municipio. El Frente Amplio es más bien un malestar ideológico, de conciencia, muy basado en un idealismo.

-Su debut electoral fue en las primarias recientes y no quedaron contentos, ¿qué le pareció a usted?

-Su gran positivo es que se dieron a conocer y anunciaron que estaban dispuestos a jugar con las reglas de todos. Se ha asentado la visión de que Beatriz Sánchez es más competitiva que Guillier; yo fui de los primeros en decirlo.

-¿Es definitivo? ¿No puede ordenarse la Nueva Mayoría ahora que Guillier inscribió su candidatura?

-Al final dependerá de qué hace Guillier. Existe todavía un atractivo y una cierta lealtad hacia lo que significa el Gobierno, pero la candidatura de Guillier ha sido tan gris, tan a trastabillones... La foto de hoy es que un montón de gente no va a ir a votar, porque el estómago no les da para hacerlo por Guiller y piensan que Beatriz Sánchez es un poco demasiado radical. Lo extraordinario es que los días pasan, la candidatura de Guillier no cuaja y no hacen nada. Es como un pato en el agua esperando que le disparen y no hay necesidad, porque está empantanado.

-¿Cree que son autogoles propios, más que la competencia con Piñera o Sánchez?

-El gran autogol de la izquierda fue lo que le hicieron a la candidatura de Lagos, que va a ser un hito cuando se escriba la historia de Chile en 50 años más. Será incomprensible, porque la candidatura de Guillier ni siquiera se ha presentado en la cancha.

"Represento a un grupo muy amplio que habría estado con Lagos"

-Si Lagos hubiera seguido en carrera, ¿habría sido su candidato?

-Es muy probable. Represento a un grupo muy amplio que habría estado con él, pero que hoy piensa que la mejor opción para Chile es Sebastián Piñera.

-¿Se refiere al mundo de los intelectuales de centroizquierda? ¿Así se define?

-Máximo Pacheco me decía "triple i": intelectual, independiente, de izquierda, cuando no quise entrar al Mapu el 73, y lo consideraba el peor escalafón -dice riendo.

"Me refiero más que nada a personas con una visión moderna de Chile, que creen que debemos avanzar en un esquema de socialdemocracia propia, no europea, tolerante, inclusiva, progresista, para transformarnos en Nueva Zelandia. Tengo en la cabeza a muchos que militan en partidos de izquierda, en el PS, en el PPD: o no van a votar, o en segunda vuelta votarán por Piñera, aunque no lo digan. Gente como Garretón, Marfán, Agosin.

"En Chile todavía es muy complicado cambiarse de bando, los tildan de "traidores", de darse vuelta la chaqueta. Es muy normal en los países avanzados, sajones especialmente. Uno de los héroes del mundo occidental, Winston Churchill, estuvo en gabinetes conservadores y liberales".

-¿Le preocupa que sus amigos, su propio mundo, lo consideren un traidor?

-No. Chile está en un punto de inflexión: u opta por la modernidad y por dar un gran salto adelante, o se mantiene en la nostalgia y vuelve atrás. Lagos hablaba de una visión de futuro y Piñera también; las otras candidaturas no. Hoy Piñera ofrece una perspectiva muy atractiva, de futuro. Entiende hacia dónde va el mundo y está en una coyuntura muy especial: hay un grupo muy importante de intelectuales en la DC que podrían y debieran terminar en una coalición más amplia con Piñera.

"De Gregorio sería un excelente ministro de Hacienda de Piñera"

-Mariana Aylwin insinuó hace meses que una parte de la DC votaría por Piñera antes que por Guillier y recibió una verdadera capotera. ¿Cree que hoy sería distinto?

-Cuando uno mira la foto de Carolina Goic rodeada de su equipo económico y ve a Andrés Bianchi, Manuel Agosin, José De Gregorio, Eduardo Aninat, no creo que ninguno de ellos vote por Guillier y todos son excelentes candidatos para un gobierno amplio de Piñera. En caso de ganar, él tiene que moverse y ampliar su coalición al centro moderno, del humanismo cristiano".

-¿A qué se refiere con "amplio"? ¿Apuestas audaces como un De Gregorio o un Foxley en el Ministerio de Hacienda?

-José De Gregorio sería un excelente ministro de Hacienda de Sebastián Piñera. Lo de Ravinet en 2010 fue audaz, casi una "pillería" y ahora eso no funciona, no puede ser un caso aislado e individual, sino un bloque importante. Eso significa incorporar ojalá a la DC completa y demostrar que tiene sensibilidad y disposición a sumar en sus proyectos legislativos visiones de este grupo.

-¿Ve a los partidos de Chile Vamos en ese espíritu? En su anterior gobierno, Piñera pagó muchos costos cuando intentó instalar una "nueva derecha".

-Piñera aprendió la lección: no puede gobernar solo, sin los partidos, por más energía que tenga y pocas horas de sueño que necesite. La nueva derecha fue un proyecto de Piñera y Hinzpeter, sin consultarlo con la vieja derecha. Para hacer un cambio político tiene que aunar voluntades de un grupo amplio de la antigua derecha con un grupo amplio de los que han estado afuera.

"Con este gobierno tan extraordinariamente malo, la Nueva Mayoría ha dejado frutas al alcance de la mano para que se recomponga el naipe. Y está pasando, lo confirmó la DC cuando decidió seguir un camino propio. La generación antigua de la UDI se ha ido eclipsando y, aunque controle el partido, tiene cada vez menos ascendiente".

-No hay nada más fundacional en la UDI que Andrés Chadwick y es el hombre fuerte de Piñera.

-Andrés Chadwick es la persona que más ha cambiado su pensamiento político en este país, el único en ese grupo que se ha disculpado por los excesos de la dictadura.

-¿Ve a la UDI en la lógica de hacer concesiones a la DC para crecer al centro en un bloque amplio?

-Veo a Ernesto Silva, a Jaime Bellolio en esa lógica. El escenario como está dado hoy es ideal para Piñera: la ultraderecha se va a ir con José Antonio Kast y los seguidores de Goic van a quedar huérfanos después de la primera vuelta. Son los cinco días clave para decirles: "vengan conmigo, con sus ideas, sin oportunismos, sin retroexcavadora, como socios igualitarios".

-¿La crisis DC y el nuevo sistema electoral empujarán al sistema político a acuerdos amplios como el que plantea?

-Los hace más posibles y políticamente debiera ser el gran esfuerzo de Piñera si llega a ser Presidente. Su legado histórico debiera ser recomponer las fuerzas políticas chilenas, donde la DC sea un partido de centro como lo es en todas partes del mundo, y no cooptado por la izquierda y en coalición con el PC. Un sinsentido absoluto.

-¿Qué tendría que pasar para que algunos de los próceres DC que señala dieran un paso así, sin morir en el camino?

-Que Piñera se abra al centro, acepte propuestas de la DC y reconozca algunos errores y piedras en el zapato en su primer gobierno, como la Ley de Pesca: hay acuerdo transversal en que tiene problemas.

-¿En su origen o en su contenido?

-En ambas cosas. Aparentemente hubo parlamentarios de ambos sectores implicados en financiamientos ilegales o ilegítimos de parte de las pesqueras. También la manera como se discutió, su espíritu. Piñera puede perfectamente mejorarla con una nueva.

"El gran autogol de la izquierda fue lo que le hicieron a la candidatura de Lagos, que va a ser un hito cuando se escriba la historia de Chile".

"Tengo en la cabeza a muchos que militan en el PS, en el PPD: o no van a votar, o en segunda vuelta votarán por Piñera, aunque no lo digan".

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