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Seminario de cine y psicoanálisis comienza el próximo mes:

Las películas permiten reflexionar sobre los problemas de la sociedad actual

lunes, 17 de julio de 2017

AMALIA TORRES
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

"Cisne negro", "Mandarinas, "Los niños están bien" y "Aquarius" abren preguntas sobre el culto al cuerpo, el envejecimiento y la homoparentalidad, entre otros temas.



Dos soldados heridos se recuperan en la casa de Ivo. Los hombres son de bandos opuestos: un checheno y un georgiano, y ambos juran matarse. Pero Ivo, quien se quedó en Georgia durante la cosecha de mandarinas en vez de huir de la guerra, como la mayoría de sus vecinos, los obliga a compartir.

Esa es la trama de "Mandarinas", nominada a los Oscar como mejor película extranjera en 2014 y que el lunes 7 de agosto inaugurará el seminario "El malestar de la cultura del siglo XXI", un ciclo de cine y psicoanálisis creado por la Asociación Psicoanalítica Chilena (APCh).

Durante cuatro sesiones, los asistentes podrán ver una de las películas seleccionadas, ser parte del análisis de un psicólogo o psiquiatra, y luego participar en una discusión.

"'El malestar de la cultura' es un artículo de Freud de 1930. El planteamiento básico es que la cultura -en una época posvictoriana- inhibe o reprime el mundo de los deseos y de las pulsiones de las personas. El conflicto era entre los deseos y las limitaciones de los deseos, la represión. La consecuencia fundamental de eso era la sensación de culpa", explica el psiquiatra Francisco O'Ryan, quien será uno de los conferencistas del seminario.

Hoy, a diferencia de esa época, el conflicto es otro. "Quisimos ver cuál sería el equivalente del malestar en la cultura actual. Cómo la tecnología, la premura, el exitismo y la forma de vivir que tenemos, cómo nos enferma ese estilo de vida", agrega María Viviana Castro, psicóloga y coordinadora del ciclo de cine.

"Mandarinas", dice Castro, fue elegida por su mirada a la guerra, pero también por su forma de analizar el comportamiento de los grupos. "Qué pasa en una sociedad cuando no hay entendimiento. El funcionamiento de las guerras también se puede homologar al funcionamiento de los grupos en general. Porque al interior de una institución o de un grupo grande se forman bandos. Y un trabajo que podría hacerse bien colectivamente termina siendo interrumpido y no siendo ejercido con normalidad porque se forman desconfianzas, recelos, resentimientos, sentimientos de comparación y sobre todo, sentimientos de apropiación. Lo que es mío y no le pertenece al otro".

Además, Ivo, al intentar romper con esa oposición de bandos, "termina acentuando el absurdo, que es la separación en los grupos. Porque ¿cuál sería el grupo mejor?", se pregunta Castro.

En "Los niños están bien", se cuenta la historia de Nic y Jules, quienes fueron madres gracias a la inseminación artificial. Sus hijos buscan al padre biológico y quieren integrarlo a la familia. "Esta película tiene que ver con las nuevas formas de hacer familia, como las familias homoparentales. En Chile las mujeres que crían solas, dos o tres tías criando niños, no es raro. Lo distinto es que entre estas mujeres haya una relación amorosa, erótica. Entonces el tema es, ¿son las mismas equivalencias? En el imaginario del niño, ¿va a haber una figura paterna? ¿Es necesario que la haya?".

La aplaudida "Cisne negro", por su parte, muestra el culto al cuerpo. "Una de las características que se valora es que el cuerpo no cambie. Las bailarinas en general tienen que tener una apariencia de adolescente, y es por eso que muchas tienen trastornos alimentarios. Pero también en nuestra sociedad en general no se aceptan las arrugas, el sobrepeso, la diferencia. Hay un modelo juvenil, fundamentalmente de adolescente", agrega Castro.

El 28 de agosto el doctor O'Ryan será el encargado de hablar sobre la película brasileña "Aquarius". "Esta película ilustra muy bien las dificultades de comunicación y de entendimiento, la falta de solidaridad y de empatía. También habla de cómo se envejece en estos tiempos".

Este tipo de análisis psicoanalítico a las películas, dice O'Ryan, sumado a la conversación posterior, no solo es útil para las tramas del cine. "Queremos ofrecer un espacio de reflexión que es lo que se va perdiendo en una cultura tan centrada en la inmediatez, e invitar a que cada uno pueda mirarse, en sus relaciones familiares, interpersonales, en sus relaciones laborales y ver realmente las posibilidades de interacción que siguen vivas".



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