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La República en Marcha fue el gran ganador de la segunda vuelta de las elecciones legislativas en Francia:

Macron consolida su poder al obtener una clara mayoría absoluta en el Parlamento

lunes, 19 de junio de 2017

Amanda Marton Ramaciotti
Internacional
El Mercurio

La coalición detrás del Presidente galo conseguía 343 de los 577 escaños de la Asamblea Nacional, minimizando a los partidos tradicionales. Sin embargo, su victoria fue empañada por una abstención récord de 56,6%.



Emmanuel Macron terminó de consolidar su toma de poder relámpago. Con su promesa de renovación de la vida política, el partido del Presidente de Francia, La República en Marcha, obtuvo ayer una contundente mayoría absoluta en las elecciones legislativas, crucial para impulsar sus ambiciosas reformas.

La colectividad del Mandatario y su aliado centrista MoDem obtenían, con el 97% de los votos escrutados, 343 escaños de 577 de la Asamblea Nacional, superando ampliamente el umbral de la mayoría absoluta (289 diputados). Ningún Mandatario había acumulado tanto poder en el país desde que Charles de Gaulle fundó la V República, en 1958.

Aunque holgada, la victoria es inferior a lo pronosticado: anteriormente, los institutos demoscópicos habían estimado que en la segunda vuelta La República en Marcha podría llegar a sumar hasta 470 legisladores. No obstante, la abstención récord de 56,6% -superior aún a la de la primera vuelta celebrada el domingo pasado- es una muestra de que "los franceses no quisieron firmar un cheque en blanco", como afirmó el portavoz del gobierno, Christophe Castaner.

De todos modos, el Primer Ministro, Edouard Philippe, celebró el resultado como histórico: "Hace un año, nadie habría imaginado una renovación política semejante", indicó. "Con su voto, los franceses en su gran mayoría dieron prioridad a la esperanza por delante de la rabia, al optimismo por delante del pesimismo", añadió.

Los comicios redefinen el panorama político francés, marginando a los partidos tradicionales de derecha y de izquierda que se habían alternado en el poder por décadas, hasta la elección de Macron como Presidente, en mayo.

El conservador partido Los Republicanos, junto con sus aliados, formaron el mayor bloque opositor con 136 escaños, mientras que el Partido Socialista -en el poder por los últimos cinco años- obtuvo junto a sus socios apenas 45 asientos, la menor representación legislativa de su historia.

"Hoy, el derrumbe del Partido Socialista está fuera de duda. El Presidente de la República tiene todos los poderes", dijo el hasta ayer líder de la colectividad, Jean-Christophe Cambadelis (ver recuadro).

La izquierda radical del ex candidato presidencial Jean-Luc Mélenchon y los comunistas consiguieron 27 legisladores, mientras que el Frente Nacional de la ultraderechista Marine Le Pen no pudo replicar su éxito de las presidenciales y sumaría apenas 8 escaños, superior en todo caso a los dos que tenía hasta ahora.

Jóvenes e inexpertos

La victoria de Macron y la La República en Marcha viene acompañada de una profunda metamorfosis del Palacio Bourbon, sede de la Asamblea Nacional francesa: cerca de la mitad de los nuevos diputados no han ocupado nunca cargos electos y proceden de la sociedad civil, habrá muchos más jóvenes y mujeres, y una mayor diversidad étnica. Tan ajenos son de las arcanas reglas de la política, que antes de que se constituya la futura Cámara Baja el 27 de junio, todos pasarán un fin de semana recibiendo formación sobre la mecánica legislativa.

Los analistas coinciden en que la victoria de Macron fue notable, pero -dada la inexperiencia de buena parte de sus parlamentarios- también tiene un largo camino por delante.

"Es increíble que La República en Marcha haya logrado dejar atrás toda una generación de políticos, incluyendo a muchos prominentes ex ministros y líderes del partido. Esa es la victoria más grande de Macron, ya que él mismo es un recién llegado. El panorama político francés cambiará en los meses venideros", comentó a "El Mercurio" Jean-Yves Camus, investigador del Institut de Relations Internationales et Stratégiques.

"El logro del Presidente también implica grandes problemas: la falta de experiencia de la mayoría de los diputados podría impedir el nombramiento para comités y liderazgo en la Asamblea, y la misma falta de experiencia se puede manifestar en errores políticos... Además, no se sabe qué diputados se mueven hacia la izquierda o hacia la derecha", dijo a este diario Paul Bacot, de Sciences Po Lyon.

De la lista de candidatos de Macron a la Asamblea Nacional, más de la mitad provenía de la sociedad. En la lista figuraban 214 y 214 hombres. La edad media era de 46 años, frente a los 60 años de los diputados salientes (Macron tiene 39 años). Todos carecían de antecedentes judiciales. Y habían sido designados entre 19.000 candidatos tras un estricto proceso de selección dirigido desde el cuartel general del movimiento, en París, por Jean-Paul Delevoye, un ex ministro del Presidente Jacques Chirac.

Ahora, la nueva Asamblea Nacional empezará por votar tres proyectos de ley, uno sobre la moralización de la vida pública -tras una campaña deslustrada por diferentes escándalos político-financieros-, otro para reforzar las medidas de seguridad contra el terrorismo y un tercero sobre la reforma del código del trabajo.

Pero la elevada tasa de abstención, advierten los expertos, sugiere que Macron debería tener cuidado en la implementación de las reformas, en un país donde los sindicatos son muy influyentes y existe un historial de protestas que han forzado en el pasado a muchos gobiernos a diluir las nuevas legislaciones.

Le Pen gana su escaño

La líder de la derecha populista francesa, Marine Le Pen fue elegida ayer, por primera vez, como diputada en la Asamblea Nacional. Derrotada por Macron en la segunda vuelta de las presidenciales, Le Pen aseguró que los otros partidos "ya han mostrado su disposición a trabajar" con el Mandatario, lo que convierte al Frente Nacional, quinta fuerza parlamentaria, en "la única fuerza de resistencia a la disolución del modelo francés".

Dimite líder socialista

Minutos después de que las estimaciones mostraran una derrota histórica del Partido Socialista en la segunda vuelta de las legislativas, su líder, Jean-Christophe Cambadélis, anunció su dimisión y llamó a la reflexión de la nueva política francesa.

"La izquierda tiene que cambiar forma y fondo, ideas y organizaciones, abrir un nuevo ciclo. Hay que volver a pensar las raíces del progresismo, que son el estado del bienestar y la extensión de los derechos", aseguró.



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