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Ricardo Darín:

"Aún siento que voy de ida"

viernes, 19 de mayo de 2017

ERNESTO GARRATT V.
Reportaje
El Mercurio

A los 60 años, el famoso actor argentino dice que bajo ningún punto siente que venga de vuelta. Está muy activo y con más proyectos que nunca. Aquí, cuenta detalles de "Kóblic", premiada película trasandina que se estrenaba ayer en Chile, y de su presencia en el festival de Cannes con la película "La Cordillera", en la que actúa junto a Paulina García. "Ella es una actriz encantadora", dice sobre la cinta que filmó escenas en Valle Nevado y que participa en la sección Una Cierta Mirada.



El Festival de Cannes, que comenzó su 70ª edición este miércoles pasado, lo espera una vez más con los brazos abiertos. Después de haber sido parte, hace tres años, de la película trasandina "Relatos Salvajes", que estuvo en competencia oficial en la Costa Azul, ahora el argentino Ricardo Darín vuelve al ruedo del certamen francés para promocionar y explicar los alcances de "La Cordillera". Esta, su última película, es una producción argentina que fue filmada, en parte, en nuestro país, en Valle Nevado, y en ella, la estrella de "El secreto de sus ojos" interpreta a un ficticio presidente argentino que está en una cumbre de mandatarios de la región, incluyendo a la Presidenta chilena, también ficticia, a cargo de la actriz local Paulina García.

-Tuve que hacer una pausa en mi agenda teatral para ir a Cannes -reconoce desde Buenos Aires esta estrella sudamericana que ha conseguido tener un impacto global. Ricardo Darín, sencillo en el trato, de voz pastosamente amigable y risa fácil, es un creativo gestor de frases que se anclan no solo en el sentido común, sino en la sensibilidad más humanista. Y sí, es una estrella. El protagonista de éxitos como "El secreto de sus ojos" (2009), ganadora del Oscar como Mejor Cinta Extranjera; de la exitosa "Nueve Reinas" (2000) o de la premiada "El hijo de la novia" (2001), que antes de llegar al cine fue ídolo de teleseries y de tiras diarias como "Chiquititas", ha volado alto pero sin perder su norte: encarnar al hombre común, ser la cara y cuerpo del argentino y del latino promedio.

-Fijate que me ha tocado ese rol un poco en suerte. Se me han ido encolumnando distintos proyectos en donde la mayor parte de ellos requerían que me acercara cada vez más al hombre común y corriente, al hombre de a pie, al sujeto normal, que de pronto se ve envuelto en una situación extraordinaria. Eso me ha tocado y te juro que no fue planeado, se fueron dando así las cosas -dice.

Para llegar a la premiada "Kóblic", la historia de un oficial de la Fuerza Aérea en la dictadura argentina que se niega a ser parte de los llamados "vuelos de la muerte" (cuando agentes del gobierno arrojaban opositores al régimen al mar desde el aire), Ricardo Darín dice que el punto de vista de esta producción del director Sebastián Borensztein fue de su agrado:

-Me gustó la mirada, la perspectiva para hablar sobre un hecho tan doloroso: normalmente estas historias son contadas a través de las víctimas. Y nos pareció interesante ver qué pasaba con un tipo que, aún metido dentro de una estructura militar, se niega a obedecer una orden que va contra sus principios. Y eso fue una de las cosas que me resultó más atractivas. Después se convierte en una especie de western, porque se ve obligado a escapar de sus propios compañeros de armas -explica.

Ricardo Darín ya había colaborado con el director Sebastián Borensztein en la comedia "Un cuento chino", en la que Darín hace de un hombre común enfrentado a lo poco común. Allí, es un ferretero con un gran dolor que entabla amistad con la persona menos probable: un chino.

-Es un placer trabajar con Sebastián. Somos amigos desde hace años y nos conocemos bien. Nos entendemos con pocas palabras y cuando tuvimos la experiencia de trabajar juntos, estuvimos codo a codo. Somos muy compinches. Él tiene muy claro lo que quiere hacer, cómo lo quiere contar, es muy estudioso y muy respetuoso de los códigos y géneros del cine: se aprende mucho estando cerca de él, a pesar de que es un tipo menor que yo.

Óscar Martínez ("Ciudadano Ilustre"), el actor que también compartió créditos con Darín en "Relatos Salvajes", es el villano de esta apuesta; un policía de pueblo que olfatea que detrás del bigote y los lentes oscuros de Darín, cuando este se esconde en un pueblo pequeño, hay algo sospechoso.

-Para mí, el trabajo de Óscar dentro de la película "Kóblic" es de una dimensión que no ha sido valorada con justicia -opina Darín.

-Está irreconocible, me costó darme cuenta que Óscar Martínez era él efectivamente...

-De eso se trata precisamente el oficio, de desarmarse y volverse a armar para una nueva oportunidad.

En este punto, Ricardo Darín cuenta que emocionalmente le resultó intenso desarmarse para su rol, en especial durante el rodaje de uno de los "vuelos de la muerte", como se ve en la cinta "Kóblic".

-Cuando filmamos toda la escena de los vuelos de la muerte, estando dentro del avión y viendo a los actores ser "arrojados", la verdad es que todos los que integramos esa escena salimos muy choqueados de ahí, porque automáticamente en nuestro oficio trasladamos esa ficción que nos tocó representar y tratamos de imaginar cómo hubiera sido en la vida real. Y no lo podíamos soportar del dolor.



***

Ricardo Darín aparece piloteando aviones en "Kóblic" y hay una accidental coincidencia entre ese hecho y su pasado de piloto y el gusto por los aviones y los hangares: locaciones y acciones que parecen estar incrustadas en su ADN.

-Imaginate, mi padre (también llamado Ricardo Darín) era aviador civil, instructor de vuelo a vela, como se llama normalmente a los que pilotan planeadores sin motor. Él era un apasionado de la aviación civil y cuando hice la película, me llevó en el tiempo hacia atrás. Y era imposible no estar absolutamente conectado no solo con mi padre, sino con lo que yo percibí de lo que él vibraba siendo un aviador. Era un aviador por naturaleza un tipo que vivía en el aire, en el amplio sentido del término. La tierra no era para él.

En ese momento recuerda cómo, a un lado de la pista de aterrizaje, la versión infantil de Ricardo Darín fue testigo de un accidente que casi le cuesta la vida a su padre:

-Yo era muy chico, tenía 6 o 7 años y debería haber subido en ese vuelo con mi padre, pero él llevaba un productor de cine. Lo estaba tratando de convencer para hacer una película sobre aviación. Este hombre nunca se había subido a un avión porque le daba muchísimo miedo. Lo llevó a salir en condiciones climáticas que no eran las más favorables, y lo curioso del caso es que no me dejó subir al vuelo: me dejó paradito al lado de un hangar. Lo vi partir, levantar algo así como 80 o 100 metros y de golpe que se cortara el motor a esa altura y boom, que se viniera en picada, con tanta suerte que cayeron sobre un enorme montículo de arena, porque justo estaban arreglando la pista de aterrizaje. Así que se pegaron un tremendo golpazo, pero no pasó a mayores.

Recuerda el actor que su padre tuvo "la rapidez instintiva" de cortar el paso de "nafta" en el aire para evitar que el avión incendiara producto del impacto.

-Eso, creo, lo salvó. Y nada, paradito ahí donde estaba, imagínate lo que fue ver esa imagen y todo el despliegue que se armó rápidamente con camionetas y coches que iban a buscar a los tripulantes. Vi pasar a mi padre tomándose la cara con una mano y me miró, en un momento, hizo contacto visual conmigo y levantó el pulgar de la otra mano que le quedaba libre para hacerme sentir que estaba todo bien, que la cosa no había sido tan grave. Jamás voy a olvidar ese momento.



***

Ricardo Darín dice que nunca le ha tenido miedo a volar. Y que turbulencias más, turbulencias menos, tampoco ha sentido mayores temores respecto del vuelo que ha tomado su carrera en las dos últimas décadas.

-He tenido la suerte de ser invitado por creadores y gestores, permanentemente, a apuntar a nuevos desafíos. Y esa, creo, es la forma en que uno puede intentar ir creciendo y caminando, incorporando aprendizajes, y eso hace que normalmente tenga registrados mis temores o mis incertidumbres o mis vacilaciones, pero en otro plano. Yo todavía a pesar de la edad que tengo (60 años) tengo la sensación permanente de estar yendo, o sea estoy de ida... es raro, porque normalmente es una edad en la que la gente en otros oficios o en algunas otras actividades empieza ya a abrazar la idea de jubilarse, de retirarse; yo la verdad me siento muy lejos de eso: tengo veinte proyectos por delante, estoy cada vez más cargado de trabajo, entonces eso hace que me sienta cansado por un lado, por supuesto, porque el físico ya no es el mismo, pero al mismo tiempo me siento entusiasmado. Y me siento todavía más privilegiado. En un mundo tan injusto en términos laborales, el hecho de tener proyectos tan permanentemente hace que estés obligado a mirar hacia adelante... así es como transcurre mi vida.

Y un trozo de su vida estará, una vez más, en la Costa Azul apoyando "La Cordillera", pero sin dejar de pensar en su oficio teatral:

-Por otra parte, cuento con la apreciación de los productores del teatro en el que trabajo, que saben que mi otra actividad fundamental es el cine y entienden que es importante que vaya a apuntalar esta película a Cannes, porque de eso dependen muchas cosas. Entonces hemos llegado a un acuerdo y en eso estamos... va a ser una paliza, porque tengo que ir, viajar, volar, estar, presentar la película, volver y subirme al escenario de nuevo. Pero bueno, como te decía hace un rato, no me puedo quejar, forma parte de la dinámica de mi vida.

En Cannes se topará con su coprotagonista en "La Cordillera", la chilena Paulina García, quien estará por partida doble, porque, además de esta cinta de Santiago Mitre, estará presente por "La novia del desierto".

-Casi se nos da ir a los dos por las mismas dos películas, porque las directoras de "La novia del desierto", Cecilia Atán y Valeria Pivato, son muy amigas mías desde hace mucho tiempo. Fui invitado a formar parte de esa película, pero no pude aceptarlo por múltiples cosas que tienen que ver con tiempo y con espacio. Pero leí el libro, me encantó la idea, adoro a esas chicas, les deseo lo mejor, me puse feliz de que esta película haya quedado también seleccionada. Y de Paulina qué te puedo decir: es un ser luminoso, una mujer adorable, inteligente, abierta, con un gran sentido del humor. Es una compañera de lujo, tuvimos varias jornadas mano a mano en "La Cordillera" y la verdad es que lo hemos pasado muy bien. Es una delicia de mujer y espero encontrármela allá, y podamos aunque sea tomar una copita juntos.

"Mi padre era un apasionado de la aviación civil y cuando hice la película, me llevó en el tiempo hacia atrás. Era un tipo que vivía en el aire (...) la tierra no era para él".

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