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Hasta en 20% se han elevado -sólo en lo que va del año- los costos de producción de la industria química en el país, debido a la crisis del gas y la consiguiente alza de las cuentas de electricidad.
Y aunque casi la totalidad del sector -que en 2006 concretó exportaciones por más de US$ 3.500 millones- ha sufrido las inclemencias de la crisis energética, son las empresas que usan el gas como materia prima para la fabricación de otros productos las que se han visto mayormente afectadas.
Entre éstas, el caso emblemático es Methanex. La empresa de capitales canadienses y que opera en la Región de Magallanes, ha debido paralizar tres de sus cuatro líneas de producción, lo que la obligó incluso a comprar metanol en el exterior para cumplir con sus compromisos.
¿La razón? La falta de gas natural argentino. El gasoducto que abastece a Methanex es el único que recibe cero gas desde inicios de la etapa más crítica de abastecimiento, es decir, desde mayo pasado.
El presidente del directorio de Oxiquim y miembro de la mesa de la Asociación de Industriales Químicos (Asiquim), Vicente Navarrete, plantea que en el caso de su empresa los costos eléctricos son los que más los han golpeado, y que la falta de gas la han suplido con innovaciones tecnológicas que han resultado muy provechosas.
"En la parte eléctrica nos golpea un poco más, pero tampoco es tanto porque contamos con generadores, es decir, estamos bien equipados", plantea el empresario.
Traspaso a precios
En AGA, empresa perteneciente al grupo sueco Linden, estiman en al menos 20% el aumento de los costos que han debido enfrentar.
Según un ejecutivo de la compañía, es muy complicado traspasar a precios los aumentos en los costos de electricidad e insumos, producto de los ajustes del mercado y a lo competitivo que ha pasado a ser este negocio tanto en el mercado interno como externo. Explica que algunos insumos pueden ser reemplazados, no así la energía eléctrica. "Sin electricidad no funcionamos (...) En las plantas de producción, el sector químico se ve impactado fuertemente. Entre una energía u otra, se debe pensar también en la seguridad. Ahí hay un riesgo que asumir".