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Exposición | Proyecto de arquitectura y poesía:

La travesía de Amereida y la Ciudad Abierta revisitadas

domingo, 08 de enero de 2017

MACARENA GARCÍA
Arquitectura
El Mercurio

Una nueva mirada al proyecto del mítico viaje por Sudamérica que daría lugar al emblemático poema Amereida y a la fundación de la Ciudad Abierta en Ritoque, se expone en el Museo de Bellas Artes. Una nueva generación toma ahora el relevo.



Victoria Jolly pasó su infancia en las dunas de Ritoque, en una casa de paredes curvas que no se llamaba casa, sino "hospedería". Hija de uno de los profesores de arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, creció en esa comunidad, donde arquitectos hacían actos poéticos y poetas levantaban casas experimentales. Acabó entrando ella misma a la "Escuela", esa experimental facultad donde los alumnos van de "travesía" con sus profesores. Hoy vive con su pareja y dos hijos en la Ciudad Abierta.

Javier Correa es cineasta y vive en Santiago, aunque sea también el último nuevo integrante de esta comunidad fundada en 1970. Su relación con este proyecto data de fines de los noventa, cuando escribía poesía y viajaba a Valparaíso y Ritoque para seguir las actividades de este grupo. Después vivió en Londres y a su regreso se acercó a la Ciudad Abierta, con el proyecto de hacer una película. "Y de a poco esta película se transformó en algo mucho más grande", cuenta.

Jolly y Correa son los impulsores del nuevo momento de la Ciudad Abierta. La nueva generación.

Herencias y precariedad

Hace algo más de dos años, Jolly y Correa almorzaban con Miguel Eyquem, el más antiguo "colono" de la Ciudad Abierta, quien les sugirió que fuesen a hablar con "los europeos que quedan vivos". Se refería a François Fédier, Michel Deguy y Jonathan Boulting, los únicos tres integrantes que pueden todavía contar de la mítica travesía Amereida, aquella que fusionó las palabras América y Eneida para hacer un poema épico de este continente. Un grupo de artistas, arquitectos, poetas y filósofos partió de Punta Arenas en 1965, con la intención de llegar a Santa Cruz de la Sierra, que consideraban el centro y capital poética de América, donde unirían los ejes de la Cruz del Sur. Los poemas, experiencias y escritos de los participantes, previos y posteriores a la travesía, dieron forma al libro-poema Amereida, publicado en 1967. Amereida es hoy también el nombre de la corporación que rige la vida de la comunidad y organiza actividades culturales dentro y fuera de la Ciudad Abierta en Ritoque.

La idea de Miguel Eyquem prendió en Correa, quien viajó a París a entrevistar al poeta Michel Deguy y al filósofo François Fédier. Este último le preguntó en qué estaba la Ciudad Abierta hoy y cuando Correa le contó de las ambiciones de una nueva generación, Fédier le entregó un sobre cerrado para que trajese a Chile. Cuando lo abrieron en Ritoque, se encontraron con los negativos de 300 fotos, en su mayoría inéditas, de la travesía Amereida. "Fue muy sincrónico porque justo en ese momento estábamos pensando en cómo volver al origen para proyectar hacia adelante", explica Jolly, que por ese entonces dirigía la Corporación Cultural Amereida, levantando nuevos proyectos culturales y creativos. Nació entonces la idea de hacer una exposición: "Siempre se había mostrado la travesía en torno a otros temas; a una cierta pedagogía académica, por ejemplo", explica Victoria Jolly. Correa complementa: "A partir de los 90, hay investigadores y curadores internacionales que ponen su vista en el sur y en estos movimientos culturales y artísticos, pero siempre han tenido una mirada que intenta ubicar todo esto dentro de una historia, y al ubicarlo en esa historia también lo veían como un proceso cerrado, concluso. Relacionan la Escuela de Valparaíso con el modernismo latinoamericano, por ejemplo". Sebastián de Larraechea, compositor y otro de los nuevos integrantes de la comunidad, interviene: "Se da la casualidad de que las últimas personas que hemos entrado a la Ciudad Abierta no somos profesores de la universidad. Y esto ha dado un impulso para pensarla en sí misma". Y agrega: "Nosotros no tuvimos una relación con ese origen. Se nos traspasó por la tradición oral". "Y la tradición tiene el problema de que puede volverse una retórica", puntualiza Jolly.

La muestra sería así una aproximación del presente de la Ciudad Abierta a ese viaje de actos poéticos, lecturas e intervenciones en el espacio que cristalizaba la propuesta que después se convertiría en el sello de la Escuela de Valparaíso. "Volvimos a leer los documentos: los poemas, las bitácoras de Alberto Cruz, de Claudio Girola", explica Jolly. Y se encontraron con una experiencia marcada por la precariedad que les llamó la atención, explica Correa: "La Amereida siempre se presentaba desde un cierto esplendor: estos artistas, muy bravos, muy buenos, que habían hecho unos tremendos actos poéticos y tremendas esculturas. Este viaje que había legado estas grandes palabras: 'mar interior' y 'propio norte'. Pero con estas fotos se nos aparecía el backstage del asunto, una precariedad que nos pareció mucho más interesante: padecimientos, aventuras, gestos que mostraban otros sentidos".

La exposición -que será, además, la más extensa de esta travesía en Chile- mostrará la experiencia con atención a esos pequeños actos y gestos. "Tal vez hoy estamos más preparados para apreciar la acción más pequeña, más marginal", dicen. De hecho, la travesía Amereida fue una experiencia fallida, porque el grupo de poetas, escultores y arquitectos no llegó a Santa Cruz. La guerrilla del Che estaba entonces en Bolivia y este grupo de barbudos intelectuales de distintas nacionalidades fue considerado sospechoso. Volvieron a Chile tras un mes y medio de viaje, sin haber hecho el gran acto poético en Santa Cruz, donde se intersectaría la Cruz del Sur, la constelación latinoamericana de la que había que enorgullecerse. Pero volvieron curtidos y años más tarde harían aquel acto fundacional de la Ciudad Abierta en las dunas de Ritoque, al norte de Concón.

Esta comunidad es hoy considerada un ejemplo emblemático de las utopías latinoamericanas de los 60 y 70, estudiada en universidades de Europa y Estados Unidos. Hace dos años, se expuso sobre esta experiencia en Bruselas en una exposición titulada "Ciudad abierta. Una utopía en progreso". Correa camina entre las tumbas del cementerio comunitario -un lugar estudiado por expertos en "land art"- y reflexiona sobre esto: "Esto no es una utopía, sino una 'topía', un primer intento de habitar americano, ni nada más ni nada menos". Menciona después la importancia del "taller de obra" que se realiza los miércoles en la "Sala de música", uno de los edificios más cautivantes del conjunto, un cubo con un lucernario abierto al centro. Todas las obras que se hacen en la Ciudad Abierta pasan por este espacio de trabajo colectivo en donde los que pueden y quieren llegan a colaborar. La exposición del Bellas Artes la trabajaron en estas instancias en las que distintos miembros de la comunidad colaboraron desde sus propios oficios. "No es una exposición de expertos para expertos, no quisimos invitar a curadores a pensar esto, sino que la hemos generado desde esa unión de vida, trabajo y estudio que es la propuesta bajo la cual se crea la Ciudad Abierta. Es pensar este origen sin academicismos", explican. La titularon "La invención de un mar. Amereida 1965/2017", en relación con la propuesta de que América fue poblada por los bordes y quedó un mar interior virgen de sentido. Los amereidianos trazaron una ruta que fuese por el centro de América Latina -la Patagonia, la pampa, la selva- para encontrar el sentido de América. "Y las fechas marcan cómo la aventura poética del 65 abre una nueva dimensión para el trabajo que hacemos hoy", explica Jolly, que lleva años colaborando con distintas actividades de revitalización de la Ciudad Abierta como la construcción de un centro para recibir visitantes, programas de arte e inclusión, ciclos de conciertos.

Invitados a Documenta

El 2017 será un año clave para este impulso renovador: la Ciudad Abierta ha sido invitada a la Documenta, la exposición de arte contemporáneo más paradigmática del mundo, que se organiza cada cinco años en Kassel, Alemania, y que este año comenzará con exhibiciones en Atenas. No presentarán registros de obras anteriores, como ha sido usual en las exposiciones en Europa que ha tenido la Ciudad Abierta en los últimos años, sino una obra nueva, hecha por la comitiva integrada por miembros de las distintas generaciones de creadores que habitan en Ritoque. Y en eso están por estos días los miembros de esta comunidad de arquitectura y poesía experimental, pensando cómo los postulados de los 60 se encuentran con las problemáticas de hoy.

La invención de un mar, Amereida
1965/2017
Museo Nacional de Bellas Artes, Sala Matta
Del 13 de enero al 19 de marzo.

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