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Análisis de investigadores del ISCI:

Información en cuentas y ley de etiquetado no modificaría comportamiento de usuarios

sábado, 22 de octubre de 2016

Sebastián Sottorff
Nacional
El Mercurio

Un 73% de los consumidores ha visto advertencias en etiquetas, pero solo el 35% cambió su conducta.



Casi cuatro meses han pasado desde que comenzó a regir la nueva ley de etiquetados; norma que introdujo una advertencia en los productos comestibles que se comercializan en el país.

Sin embargo, pese a las campañas y la masificación de los avisos gráficos, el polígono de "alto en" pareciera no tener tanto efecto en el comportamiento de los consumidores.

Así lo demuestra una encuesta realizada por el Centro de Estudios de Retail (Ceret) de la Universidad de Chile. El sondeo da a conocer que el 73% de los compradores reconoce haber visto el nuevo etiquetado de alimentos, pero solo un 35% declara haber modificado su comportamiento como consecuencia del acceso a más información, ya sea disminuyendo la compra, sustituyendo los productos con etiquetado o, simplemente, no comprándolos.

"El impacto final (del etiquetado) dependerá de si la información puede ser comprendida fácilmente y si permite comparaciones útiles que lleven a cambios de comportamiento", explica Daniel Schwartz, investigador del Instituto Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), que analizó los efectos que tiene la entrega de información entre usuarios y consumidores.

Para ello, el académico estudió el efecto de las etiquetas, las cuentas de luz -que ahora incluyen un mayor detalle sobre el consumo de cada usuario- y la información proporcionada por los bancos cuando ofrecen créditos de consumo.

"El porcentaje de personas que toma en consideración el etiquetado para optar por compras 'más saludables' no es tan alto, en comparación a las que no lo hacen, ya sea porque no les afecta la información o porque no ven las etiquetas", advierte el análisis hecho por Schwartz, que en el caso de las cuentas de luz, cree que el formato de estas facturas tampoco afecta el consumo de los usuarios.

"Observamos que las personas se enfocan principalmente en cuánto y cuándo deben pagar. Es decir, la información más útil y sencilla de ver. Si se quiere afectar el comportamiento de consumo energético, la evidencia indica que se debe ir más allá de la información detallada de los pagos" explica el investigador.

En el caso de los créditos bancarios, el estudio demostró que los consumidores creen entender qué es el CAE (Carga Anual Equivalente), sin embargo, esto no sería así. "La cantidad (de información) sin calidad se vuelve inútil, e incluso puede ser contraproducente si es que confunde", sentencia el investigador.

En ese sentido, Schwartz considera que la información hacia los consumidores debe tener puntos de referencias y servir para comparar. Asimismo, debería estar presentada de tal manera que genere un efecto a nivel emocional, "llevando al usuario a la acción".

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