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PUERTO MONTT.– Un grito regionalista dieron productores de salmón y trucha reunidos aquí en la Asamblea Anual de Socios de SalmonChile y luego en el seminario "Desafios para la Acuicultura al 2010: Hacia un nuevo trato público privado", realizado en Puerto Varas.
La industria, que en 2006 exportó US$ 2.207 millones, es el segundo productor mundial, detrás de Noruega.
Genera 50 mil empleos y tiene gran impacto en la economía de las regiones de Los Lagos (X) y Aisén (XI), donde concentra su mayor actividad.
Su influencia se extiende crecientemente a otras zonas, por insumos, como harina de pescado, productos agrícolas para alimento de salmones, entre otros.
"No tenemos la representatividad, ni a nivel gremial, ni político, que merecemos por nuestros números. Somos el cuarto o tercer exportador. Vamos a pasar al forestal y no tenemos la representatividad que merecemos", dice enérgico César Barros, presidente del directorio de SalmonChile, asociación gremial que reúne al 80% de los productores chilenos.
Barros compara a su gremio con China: "probablemente será la primera potencia mundial, pero no designa al presidente del Banco Mundial, ni del Fondo Monetario Internacional, pero lo va a hacer", dice seguro.
Puerto Montt, y ni hablar de Aisén, está muy lejos de Santiago. Antes del tsunami, ¿quién sabía dónde estaba Puerto Chacabuco?, dice como intentando una explicación.
También puede influir que los salmoneros "son gente relativamente tímida, que son grandes, pero partieron hace 15 o 20 años frente a siglos de otros gremios, "pero van a llegar", asegura.
El timonel de SalmonChile dice que las regiones son capaces de tomar sus propias decisiones y requieren que los impuestos que generan se queden y se inviertan oportunamente.
Por eso piden que se analice una fórmula para que el impuesto global complementario sirva en las regiones para resolver "cuellos de botella", buscar "atajos", arreglar cosas en las que el sector público se demora más. "Hagámoslo ahora", dice, "no puede ser que la luz de Chacabuco tenga distinta intensidad y no se pueda reconectar cuando se corta y paralizan las plantas".
-¿Cree que las autoridades políticas no tienen la misma preocupación por las regiones, o es que éstas no tienen el mismo protagonismo político?
"Creo que pasan dos cosas, las regiones no tienen protagonismo a nivel político, y el aparato estatal es centralista unitario, diseñado entre don Diego Portales y don Andrés Bello para una realidad súper buena en 1840 y 1850, pero no necesariamente adecuada 150 años después".
-Usted afirmó que aunque se invierta mucho en marketing para posicionar la marca Chile en el exterior, ni la institucionalidad ni los equipos están a la altura de las necesidades.
"Esto sucede a nivel de todo el sector público chileno: si trata de acelerarle el tranco es como meterle bencina de avión a una citroneta. Aquí le están tirando plata a los problemas. En la Sexta Región, en Colgué, cerca de Santa Cruz, renovaron una escuela por $150 millones. Tiene 13 alumnos y está a 5 minutos de la Escuela de Cumanque, que es una de las más desarrolladas de la Provincia de Colchagua. Había que llevar en bus a los niños. De ejemplos como ése está lleno. ¡Lleno! Siguen con las mismas ideas... ¡Aquí estamos siendo súper idiotas!".
"Hay que tener una mirada distinta. En Estados Unidos hay tradición de caminos y buses y no hacen tantas escuelas, sino que las consolidan y llevan a los niños en buses un poquito más lejos. Aquí seguiremos mejorando escuelas de un profesor para alumnos de 3 o 4 niveles. Es un llamado también a mayor coordinación dentro de las regiones. Pero para eso se necesitan gobiernos regionales fuertes".
-Dijo que es necesario que los intendentes sean elegidos.
"Porque es account habilite. Hoy, un intendente, ¿de qué es de lo que se preocupa? Que no se enoje el ministro del Interior en Santiago. No le importa tanto lo que opinen los ciudadanos de su región. Ellos no lo eligen. Lo elige el Presidente de la República. Vamos a la Novena Región: este tema de bandolerismo disfrazado de indigenismo. La actitud de la fuerza pública sería muy distinta si hubiera un gobierno regional elegido versus un gobierno que viene de Santiago y le dice "no hagas nada", "cuídate, porque no queremos tener un problema en Santiago"".
-La propuesta de la Subsecretaría de Acuicultura es un tema antiguo, no parece haber avance. ¿Por qué podría esperarse ahora que fructifique?
"Porque vamos a meterle mucho más empeño que antes. Haciéndonos oír en todos los ámbitos. No sólo en ese privado en que uno habla con el ministro para decirle, "mira, sería bueno", sino que en uno más amplio, con ayuda de autoridades en las regiones, alcaldes, parlamentarios... No sólo es problema para la salmonicultura, también para la región donde se desarrolla. Una subsecretaría de Acuicultura no sólo es bueno para la industria, también para Puerto Montt, para Puerto Aisén y todas las regiones donde caminamos. ¡Imagine la diferencia entre que entreguen las concesiones en dos años a que se demoren tres meses!".
-Usted dice "necesario apoyo de las autoridades", pero al seminario prácticamente no llegaron autoridades, salvo el seremi de Economía. Tampoco parlamentarios de gobierno, ¿pueden esperar compromiso?
"Ése es un tema. En foros importantes, donde se plantean cosas importantes, la gente que debiera estar de repente no está. Y ésa es una muestra muchas veces del desinterés de gente nombrada desde el poder central, por los partidos políticos o por los propios gobiernos regionales".
-¿Y el senador Escalona, que fue aludido en el seminario por el royalty y los "chupasangre"?
"Él no sé, habría que preguntarle por qué no vino. Lo invitamos, pero no podemos ir a lacearlo y traerlo. Pero no nos vamos a rendir, ése es el mensaje".
-¿Piensan plantear estos temas a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet?
"Viajo a Noruega con ella, y espero tener la oportunidad de hablar este tema. Y con el ministro Alejandro Ferreiro, de quien dependería esta subsecretaría. Y por el tema de imagen país, con el canciller Alejandro Foxley".
En esa línea, Barros cuenta que en un viaje reciente a una feria en Chicago quedó impresionado con unos avisos preciosos de México en los buses. "¡Y nosotros, qué estamos haciendo! Es una frustración tremenda que tus competidores estén gastando un cerro de plata, invirtiéndola bien, y aquí se ponen a discutir si gastamos ¡un millón, dos millones... capaz que sean diez!, sin estructura profesional capaz de hacerlo", enfatiza.
"Es ridículo, dice, cualquier empresa grande invierte más de US$ 10 millones al año en imagen, Nestlé, Soprole, Lever... cualquiera".
"¡Y que el Estado chileno sea incapaz, durante años, de ponerse de acuerdo para ver cómo lo hace y ¿cuánto gasta? Y que tampoco tenga ni personal ni capacidades para hacerlo, ¡en un mundo global!".
Precio del cobre
-Usted se refirió al compromiso del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, de no gastar el incremento del precio del cobre.
"Hay que ver cómo diseñan el presupuesto del próximo año, pero yo, como industria exportadora, y creo que aquí se unen todos los gremios exportadores, debemos exigir que se mantenga la norma de que la plata que no se consigue con los impuestos normales, o sea los recursos que se van a gastar por cuenta de los excedentes del cobre, se hagan en base a endeudamiento en pesos y en UF en el mercado nacional y no vendiendo dólares. A cualquiera que exporta le interesa, es la sangre de la vena".
"Tenemos un compromiso"
Respecto de los problemas ambientales que ha enfrentado la industria, Barros dice que además de los controles externos se han dado instancias internas de autorregulación y que se están extendiendo a los proveedores.
Pero quieren crear una institucionalidad interna de fiscalización. "No es que a uno le guste, pero vamos a fiscalizar y entregaremos a los malhechores. Una metida de pata en lo ambiental, en lo laboral, puede tener un tremendo daño", aseguró.
Barros recalcó que la industria siente que tiene la cuenta corriente saldada, y afirma que si no fuera por la salmonicultura, "en estas zonas estaríamos en la edad de piedra".
La industria, que en el año 2006 exportó US$ 2.207 millones, es el segundo productor mundial, detrás de Noruega.