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Talca viaja a Venecia

sábado, 05 de marzo de 2016

Texto, María Cecilia de Frutos D. Fotografías, gentileza Juan Román. Retrato, Juan Carlos Romo.
Entrevista
El Mercurio

Juan Román, fundador y director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, fue el ganador del concurso de ideas para desarrollar el pabellón de Chile en la próxima Bienal de Arquitectura de Venecia. Con su proyecto "A Contracorriente", apela a la vida en el Valle Central y pretende entregar una pausa fresca y acogedora al visitante.



A sus 60 años, Juan Ernesto Román Pérez no tiene oficina propia, no recibe encargos y su último proyecto fue una sala de clases en 2002. Sin embargo, su trabajo ha dado tantos o más frutos que el de cualquier otro arquitecto, desde que en 1998 le encargaron crear la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca, la que aún dirige y que hoy es una de las más reconocidas en Chile y el extranjero. Por eso cree que fue un cambio importante presentarse al concurso de ideas para el Pabellón de Chile en la XV Bienal de Arquitectura de Venecia, que se realizará entre mayo y noviembre de 2016.

Una convocatoria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y que Román -egresado de la Universidad de Valparaíso en 1983- ganó en forma unánime con su propuesta "A Contracorriente". Un nombre que hace referencia "a un quehacer que tiene lugar en los márgenes del centro, en el campo". Y agrega Román: "Creo que el 'A contracorriente' se condice de buena manera con el 'Reportando desde el frente' que propone el curador Alejandro Aravena para el total de la Bienal".

¿Cómo será la imagen del pabellón?

-La muestra se refiere a la filigrana que forma la serie de pequeñas plazas, miradores y paradores, construida en torno al Valle Central de Chile, con los desechos de las faenas agrícolas y forestales que ahí se dan. Obras hechas por una serie de jóvenes arquitectos que debieron concebirlas, gestionarlas y construirlas para obtener su título, y que tienen en común -porque entre ellos normalmente no se conocen- el ser de ahí, de ese territorio al que vuelven a construir con lo que hay, para acoger el estar de los campesinos en el paisaje. Campesinos que bien pueden ser sus abuelos, y que antes, cuando les correspondió, construyeron esas tierras con lo que entonces había.

La materialidad del pabellón es una decisión que todavía no se ha tomado y las ideas no han parado de cambiar. El envío de grandes elementos a Venecia es uno de los problemas; otro, elegir algo que sea tan propio que no se encuentre allá. "Algo que, como dice Beatriz Sarlo -escritora argentina-, sea regional frente a las culturas globales, sin ser costumbrista".

La organización del espacio sí está definida. Este se compone de tres elementos: un grupo de reposeras dispuestas para el visitante; la muestra, conformada por 15 maquetas de los proyectos hechos por estos arquitectos jóvenes del Valle Central, y una cortina, "un textil que estando ahí para recibir la proyección de videos, se extiende hasta constituirse en el protagonista del pabellón", explica. Un cuarto protagonista será un video del territorio. "El tono reposado del pabellón bien podría permitir que alguien durmiera una siesta ahí dentro, a la sombra, por así decirlo, del Valle Central, sin que nadie le diga nada, y quedará agradecido de Chile para siempre".

Esto, porque la experiencia en otras bienales le enseñó a Román que el cansancio después de horas entrando a pabellones, viendo láminas, videos y maquetas, caminando bajo el sol, hacía indispensable proponer un espacio fresco, reposado, en el que el visitante se sienta acogido y comprendido.

Como representante de la Universidad de Talca, ¿cómo se sitúa en este encuentro internacional de arquitectura? ¿Qué aporte puede entregar?

-A inicios del 2015 propusimos en la escuela la palabra "experimentar" como el espacio en el que habría de desarrollarse nuestro quehacer durante ese año. No se trataba de algo nuevo, es más, creo que algo que caracteriza a la escuela es haberse constituido en un lugar de experimentación, pero las generaciones de alumnos pasan y cada tanto hay que volver sobre lo mismo. Creo que el aporte que se puede hacer desde Talca tiene que ver con el afán de experimentación que, en lo personal, creo que habla de un afán de libertad.

¿Qué desafíos tiene hoy esta escuela?

-El desafío es el de siempre: formar arquitectos. Un reto que obliga a estar alerta, pues creo que ha de hacerse, como dice esa rara frase de Chillida, "siempre nunca diferente pero nunca siempre igual". Y es que enseñar arquitectura tiene que ver con el dónde y el cuándo, cosa que, en nuestro caso, el dónde se refiere a los territorios asociados al Valle Central de Chile y el cuándo se refiere al ahora, a un presente de cambio acelerado en el que, como se dice, todo lo que era sólido se ha licuado.

 

 

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