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Pese a advertencias internas del banco canadiense:

La desventura latinoamericana de RBC

viernes, 07 de agosto de 2015

Economía y Negocios
The Wall Street Journal Americas
El Mercurio

Las cuentas de un ex político brasileño en la entidad financiera resaltan los riesgos de hacer negocios en mercados emergentes.



MIAMI.- En momentos en que Royal Bank of Canada emprendía una enérgica campaña para captar clientes entre la creciente clase de superricos de América Latina, un banquero de Miami pescó una gran presa: Gilberto Miranda Batista, un ex senador brasileño con una fortuna de US$ 500 millones, tres casas, cuatro haciendas y un Rolls-Royce.

Mientras algunos banqueros celebraban, el departamento de cumplimiento regulatorio de RBC pronto emitió una señal de alerta. Preocupados por la posibilidad de que las cuentas de Miranda pudieran atraer el escrutinio de reguladores globales por posible lavado de dinero, algunos miembros del departamento recomendaron en 2007 que se cerraran las cuentas, según fuentes al tanto.

Sin embargo, Dirceu Magalhães, el banquero de Miami, convenció al banco de mantener al preciado cliente, incluso después de que en 2012 Miranda fuera acusado de corrupción por fiscales brasileños, dicen esas fuentes.

En 2013, las cuentas de Miranda atrajeron la atención de un regulador bancario estadounidense, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, por sus siglas en inglés), que ese año calificó de insuficientes los controles antilavado de RBC, según personas al tanto.

Las tensiones entre los funcionarios de cumplimiento y los de negocios del mayor banco de Canadá, reveladas en documentos internos a los que tuvo acceso The Wall Street Journal, resaltan el dilema que enfrentan muchos gigantes financieros mundiales cuando deben sopesar la promesa de cuentas lucrativas en mercados emergentes con el creciente riesgo de una acción de los entes reguladores.

Presiones del regulador

Varios bancos, entre ellos los británicos Standard Chartered PLC y HSBC PLC, han cancelado servicios para gente acaudalada en algunos mercados en desarrollo, una de las consecuencias no planificadas de la ofensiva de los reguladores globales contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo.

Para RBC, que capeó la crisis financiera y se convirtió en uno de los mayores bancos de mundo, la evaluación negativa de la OCC fue uno más en la larga lista de roces de su negocio de gestión de patrimonio en América Latina y el Caribe con reguladores y fiscales por los controles de lavado de dinero.

RBC decidió cerrar esta división a finales del año pasado tras enfrentar investigaciones gubernamentales en varios países, entre ellos Estados Unidos, Uruguay y Francia. Justo cuando desmantelaba sus operaciones, RBC fue contactado por el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. en relación con diferentes cuentas de venezolanos, según fuentes al tanto. Estas personas agregaron que tales cuentas, al igual que la de Miranda, habían sido señaladas previamente como dudosas por la oficina de cumplimiento del banco.

Una portavoz de RBC dijo que por razones de confidencialidad no podía comentar sobre ninguna cuenta o persona, ni confirmar o negar si fueron clientes del banco. La vocera señaló que la entidad tiene un sólido historial de cumplimiento regulatorio. "RBC trabaja dentro del marco legal y regulatorio de cada país en el que operamos", escribió en un e-mail .

El Departamento de Justicia de EE.UU. no quiso comentar.

Miranda prefirió no hacer comentarios para este artículo. Un abogado del ex senador dijo que su cliente no ha recibido ninguna solicitud formal de la justicia brasileña para que presente su defensa en el caso de corrupción pendiente y no quiso hacer más declaraciones. En una llamada telefónica, Magalhães dijo que no estaba preocupado por las afirmaciones incluidas en este artículo, pero no agregó más comentarios.

Cliente estrella

Entre los clientes estrella de Miami se encontraba Miranda, que había hecho una fortuna de más de US$ 500 millones ayudando a empresas a obtener licencias para instalarse en la ciudad de Manaus, en la Amazonia brasileña, de acuerdo con una nota interna de RBC vista por The Wall Street Journal. De orígenes humildes, cuatro décadas atrás el ex senador conducía un Volkswagen Passat y tenía un patrimonio neto de US$ 10 mil, según el documento.

Para 2008, Miranda tenía bienes raíces valuados en US$ 5 millones en Ilha das Cabras, en la costa del estado de São Paulo; tres casas por valor de US$ 10,5 millones; un Learjet; cuatro propiedades agrícolas; y ocho vehículos, entre ellos un Rolls-Royce, según la nota. Sin embargo, el departamento de cumplimiento de RBC no compartía el entusiasmo de los banqueros por Miranda.

Hacia 2007, ejecutivos del área regulatoria reclamaron el cierre de la cuenta, poco después de ser abierta, porque Miranda, como ex político, era visto como un alto riesgo, dijo una persona al tanto.

Los reguladores son particularmente susceptibles cuando se trata de individuos con lazos políticos en países en desarrollo. La Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro de EE.UU. (FinCEN, por sus siglas en inglés) pide por ejemplo a los bancos que hagan un "escrutinio intensificado" de cualquier cuenta de gestión de patrimonio a nombre de figuras políticas extranjeras y sus familias.

Los ejecutivos de cumplimiento de los bancos enfrentan a menudo un trabajo difícil en el que deben hacer recomendaciones en función del movimiento de dinero a través de las cuentas e información que encuentran en línea, incluyendo notas periodísticas.

En Miami, los banqueros defendieron con fuerza que se mantuviera a Miranda como cliente, de acuerdo con tres fuentes al tanto.

El propio cliente insistió en mantener un perfil bajo.

"Miranda ha pedido que todo contacto telefónico con él sea muy discreto, y que solo sea contactado por Dirceu" y otros dos ejecutivos de RBC, según un documento del banco de septiembre de 2009.

Julian Stienstra, quien en esa época dirigía la oficina de Miami, negó que haya existido tensión entre el área de cumplimiento y los banqueros, y agregó que la cuenta fue cerrada apenas se plantearon las inquietudes acerca de Miranda.

El vínculo no se cierra

Aunque RBC cerró las cuentas bancarias en 2010, al menos parte del dinero fue pasado a un fideicomiso que RBC creó para la familia de Miranda, según personas al tanto del asunto. El Spetses Trust estaba alimentado por 17 empresas independientes y vehículos en paraísos fiscales que fueron establecidos y/o comprados con dinero de un préstamo de RBC a la hija de Miranda, Marcela Scarpa Miranda Batista, de acuerdo con estas personas y a un documento interno.

RBC no quiso comentar sobre el fideicomiso y no confirmó si Miranda era uno de sus clientes. "La protección de la privacidad y confidencialidad de nuestros clientes, empleados y otras personas es una piedra angular de nuestro negocio", dijo la portavoz en un correo electrónico.

Miranda Batista no pudo ser contactada para obtener sus comentarios.

La base del fideicomiso estaba formada por cuatro empresas brasileñas que podían alimentarlo de dinero a través de compartimentos separados en tres capas de empresas, dijeron dos personas familiarizadas con el asunto. Las capas se registraron en tres jurisdicciones: Holanda, el estado de Delaware y Barbados. Dado que el dinero nunca se traspasó entre las cuatro empresas brasileñas -lo cual implicaba que hubo menos transacciones dentro de Brasil-, era menos probable que llamara la atención de reguladores brasileños, según fuentes.

Según un documento interno y tres personas al tanto, los funcionarios de cumplimiento hicieron varias advertencias sobre posibles problemas con el fideicomiso.

En noviembre de 2012, los fiscales brasileños presentaron cargos de corrupción contra Miranda por "(sus) esfuerzos para obtener ilegalmente el permiso del gobierno para ocupar" tierras públicas en Ilha das Cabras a través del "ofrecimiento de sobornos a funcionarios públicos para beneficio personal", según el informe de los fiscales.

Para el 11 de diciembre, la prueba de propiedad de Aglais aún no había llegado.

"Necesitamos con urgencia recibir esta debida diligencia", escribió Johnson-Ramírez, quien no pudo ser contactada para hacer comentarios.

De acuerdo con el intercambio de e-mails que vio este diario, no está claro si la prueba fue presentada alguna vez.

En el otoño boreal de 2013, Magalhães fue despedido de RBC luego que el banco descubrió transferencias que no podían ser fácilmente explicadas, según Stienstra.

Maniobras a través de divisas

Investigadores internos de RBC llegaron a la conclusión de que Magalhães había estado involucrado en el intercambio no documentado de divisas extranjeras, según dos personas familiarizadas con el asunto. En tales operaciones, las divisas son canjeadas al depositar efectivo en la cuenta de alguien en un país y retirar una cantidad equivalente en otra divisa de la cuenta de esa misma persona en otro país, con lo cual se elude la mirada de los reguladores porque el dinero no cruza fronteras.

En 2013, el banco renovó su contrato de arrendamiento de la torre de 28 pisos en Miami y alquiló 948 metros cuadrados adicionales, según el corredor de bienes raíces Jones Lang LaSalle.

A pesar de su expansión, en julio de 2013 RBC estaba lo suficiente preocupado por su oficina de Miami como para contratar a Joseph Malpica, un ex agente de antiterrorismo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), para investigar posibles problemas en esa oficina, dijeron personas al tanto. Malpica se enfrentó con los banqueros de Miami y se fue frustrado ocho meses más tarde, dijeron tres de estas personas. Malpica había sugerido cerrar las cuentas venezolanas, entre otras. También pidió una investigación interna sobre las fallas administrativas que habrían hecho posible que las operaciones no documentadas de divisas pasaran inadvertidas y que se averiguara si esto estaba ocurriendo en otros lugares de RBC, pero la solicitud fue rechazada por Toronto, dijo una de las personas.

En marzo de 2014, la directora general de cumplimiento de RBC, Francine Blackburn, voló a Miami, donde fue informada acerca de las operaciones y otras cuestiones regulatorias, dijo una persona familiarizada con el asunto.

Al mes siguiente, la OCC llegó a la oficina de Miami de RBC para una supervisión programada y se instaló en una sala de conferencias del piso 21 de la torre de la Avenida Brickell, según una fuente al tanto.

Entre las preocupaciones de los reguladores estaba el Spetses Trust. A la OCC no le gustó que algunas veces el dinero fuera depositado y retirado entre los distintos vehículos en un plazo de 24 a 48 horas, dijeron dos personas. En septiembre de 2013, por ejemplo, US$ 1 millón fue transferido desde Toronto a Brasil a través de dos cuentas diferentes con sede en Miami, según documentos internos. Las cuatro operaciones fueron hechas y autorizadas el mismo día.

Una portavoz de la OCC no quiso hacer comentarios.

Actividades sospechosas

Los bancos tienen el requerimiento de estar atentos a estos flujos de dinero, que a menudo son vistos como un signo de posible lavado de activos. En estos casos, sin embargo, RBC no presentó reportes a los reguladores estadounidenses por las supuestas actividades sospechosas, según fuentes.

A finales de 2014, varias cuentas venezolanas en RBC también atrajeron la atención de los reguladores de EE.UU. En noviembre, la oficina de Miami y una oficina en Toronto de RBC recibieron una llamada de un agente del Departamento de Justicia estadounidense. La llamada fue seguida por una serie de citaciones del Departamento de Justicia con pedidos de información sobre estas cuentas, dijeron las fuentes al tanto. En diciembre, el Departamento de Seguridad Nacional pidió todos los documentos relacionados con una de las cuentas.

Un representante de esta última agencia no quiso comentar.

Fiscales en Uruguay y Francia también abrieron casos contra el banco en los últimos años. En 2008, el Banco Central del Uruguay multó a RBC con US$ 50.140 por "omisiones" en los controles antilavado, según el sitio web de ese banco central. RBC ha dicho que planea impugnar las acusaciones francesas, según las cuales su oficina de gestión de patrimonio de Bahamas fue cómplice de fraude fiscal.

La junta de RBC decidió salir de la región después de concluir que los ingresos que esta generaba no compensaban las numerosas y a menudo pequeñas cuestiones regulatorias que afectaban sus operaciones, según una fuente al tanto.

La portavoz del banco dijo que la decisión fue impulsada por el deseo de enfocarse en los mercados más rentables y de mayor escala.

En septiembre pasado, el personal del banco en Miami fue citado a las salas de conferencias de la Avenida Brickell, para una reunión telefónica con Stuart Rutledge, jefe de la división internacional de gestión de patrimonio de RBC, dijeron dos personas al tanto. Rutledge anunció el cierre de la operación, junto con oficinas en Nueva York y Houston que también habían manejado la gestión de patrimonio en América Latina y el Caribe.

Rutledge no respondió las solicitudes de comentarios.

Hacia finales del año pasado y principios de 2015, a medida que la oficina de Miami comenzaba a desmantelarse, RBC terminó su relación con Miranda y cerró las cuentas de los clientes venezolanos que habían desencadenado las llamadas de los departamentos de Justicia y de Seguridad Nacional, dijo una persona al tanto del asunto.

En una reciente visita, los pisos donde los banqueros y el personal de cumplimiento de RBC habían alguna vez discutido estaban desiertos. Un aviso pegado en la puerta decía que la sucursal de Miami había cerrado el 30 de abril. Una sala de conferencias del piso 20 aún mostraba las señales de lo que parecía haber sido una fiesta de despedida. En la pizarra podía leerse: "Ustedes son estelares. Traten de alcanzar las estrellas".

-Rogerio Jelmayer, Ben Dummett, Katherine Dunn, Christopher M. Matthews y Lisa Schwartz contribuyeron a este artículo.

Obligación
Los bancos tienen el requerimiento de estar atentos a estos flujos de dinero, que a menudo son vistos como un signo de posible lavado de activos.

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