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Protegida, mas no inmune. Así ha estado América Latina frente a la crisis que afectó primero a Estados Unidos y luego a Europa, y que se ha traducido en que el sector portuario latinoamericano aminore sus tasas de crecimiento en los últimos dos años.
Así, si en el 2010 el movimiento marítimo de contenedores creció 16% en la región, en 2011 atenuó su ritmo y se expandió 13%. En 2012, solo subió 4%, un nivel "históricamente bajo", según Octavio Doerr, experto en el tema de la Cepal.
En el ejercicio anterior, Argentina y Jamaica registraron bajas en su actividad durante todo el año y en la segunda mitad de 2012 se le sumaron Chile, Panamá y Brasil, que representan la mitad de la actividad regional.
Así, el 60% del mercado hoy exhibe mermas en sus movimientos portuarios, detalla el experto de Cepal.
Pero en 2012, aun en este escenario global de merma en la actividad, hubo puertos que destacaron. Uno de ellos fue el terminal de San Vicente, en la Bahía de Talcahuano, que creció 37,4% respecto de 2011. Otro fue San Antonio, que subió su actividad en 15,2%.
Sin embargo, el otro gran puerto chileno, Valparaíso, cayó 11,6%.
A nivel regional, los otros puertos que destacaron por su expansión pese a un escenario más adverso fueron Santo Domingo, en República Dominicana; Chibatao, en Brasil; Mazatlán, en México; Vieux Fort, de Santa Lucía y Santa Marta, en Colombia (ver infografía).
Este desigual desempeño se explica por varios factores, explica Doerr. Por un lado, hay ventajas geográficas de ciertos terminales por sobre otros. Además, hay sectores productivos y mercados que son más afectados que otros y la actividad portuaria da cuenta de esta diferenciación.
Pero lo cierto es que la tendencia de menores crecimientos ya está llegando incluso a los grandes gigantes logísticos. Y es que los dos mayores puertos de América Latina -Colón y Balboa, de Panamá- crecieron un tímido 4,4% y 2,2%, respectivamente.