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¿Por qué con aires de “desaceleración” nos preparamos para invertir?

viernes, 14 de junio de 2013

Macarena Navarrete
Socia Líder de Consultoría en Transacciones de Ernst & Young

Aunque la experiencia personal evidentemente no tiene un valor estadístico, no puedo evitar preguntarme por qué mientras la opinión pública anuncia disminución de la inversión y desaceleración de la economía de nuestro país, las empresas siguen preparándose para realizar grandes inversiones. Me sorprende la diferencia que existe al respecto entre lo que publica la prensa, en comparación con las necesidades de asesorías que requieren las empresas con miras a orientar sus inversiones futuras.

Lo que vemos en la opinión pública es una fuerte reacción y volatilidad frente a distintos indicadores y señales incluyendo declaraciones de personeros de gobierno y candidatos presidenciales y sus asesores. Pero en el actuar del día a día de las empresas observamos una preparación intensa para invertir que no se condice con tanta volatilidad. ¿Por qué es esto así?

Las hipótesis en las que creo son varias, todas por ser puestas a prueba, por cierto.

En primer lugar, cuando una empresa decide invertir no toma su decisión de comprar o no comprar basándose en cuánto fue el Imacec de un mes u otro, sino que en factores mucho más estables que estas sensaciones que encontramos día a día en los diarios y que tienden a ser un poco más erráticas y volátiles.

Asimismo, los procesos que llevan a realizar inversiones son relativamente extendidos y una vez iniciados no es razonable que sean descontinuados por un indicador u otro ni por una declaración u otra. Por cierto, eso no implica que de mantenerse señales negativas, en cierto momento, los planes pudieran abortarse.

En segundo lugar, muchos de los planes de inversiones que hoy en día nos toca ver están relacionados con diversificar la operación en las empresas. La diversificación que vemos es de distintos tipos, ya sea empresas que están aumentando su alcance territorial, nacional y extranjero, o que se abren a distintos productos y servicios para el mismo mercado en que se está operando, productos y servicios que a veces son complementarios con sus negocios actuales y a veces destinados a reemplazar los explotados actualmente. Esta diversificación a la que están apuntando las empresas está destinada a aumentar la base económica que también podría ayudarlos a sobrellevar períodos económicamente más difíciles y, por ende, un pronóstico negativo no siempre lleva a paralizar estos proyectos, sino a veces a intensificarlos o acelerarlos.

En tercer lugar, debe considerarse que en Chile hay una disponibilidad de caja y crédito muy relevante, entonces la pregunta que se hacen los actores económicos es cuál es el mejor uso para la caja y el crédito que ellos sí tienen disponible. Aparentemente, con desaceleración y todo, parece ser que muchos estiman que el mejor uso para el futuro podría ser invertir en vez de ahorrar y se preparan para ello.

Un cuarto elemento a tomar en cuenta también es la inversión de los extranjeros en Chile. Mientras nosotros hablamos de desaceleración y consideramos una tragedia que Chile pudiera crecer a tasas más moderadas, hay países donde las expectativas son no tener crecimiento o que haya crecimiento negativo.

Entonces, para ellos invertir en nuestro mercado sigue siendo atractivo en extremo comparado con el propio. Esto explicaría por qué vemos muchos conglomerados europeos estudiando nuestro mercado, negociando y postulando a distintos procesos con el fin de desembarcarse en nuestra economía.

Está por verse si estos preparativos se tornan o no en futuras inversiones y si estas consideraciones u otras priman sobre las actuales señales negativas que aparecen en la opinión pública.

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