Fondos Mutuos
Hace tan sólo un par de meses atrás, no cabía duda que niveles del tipo de cambio a $470 no eran sostenibles, y tal como planteamos en nuestra estrategia cambiaria de abril, por las “buenas” o por las “malas” tenía que subir, escenario que ciertamente se materializó. Fue el desarme de posiciones de “carry trade” lo que ha llevado a que, rápidamente, el tipo de cambio se sitúe por sobre la barrera de $500. Si bien mantenemos en el mediano plazo una visión depreciativa para el tipo de cambio local, los niveles actuales ya entregan evidencia de una sobrerreacción, especialmente al considerar el modelo fundamental y el hecho de que se observa un agotamiento de la retirada masiva de “carry trade”. De esta manera, en el corto plazo, se hace probable observar correcciones en el tipo de cambio hacia niveles más cercanos a $490.
Dicho lo anterior, ¿Cuál es el impacto previsto, si es que lo hubiera, para la bolsa local? En términos generales, se observa una correlación negativa entre el tipo de cambio y el comportamiento del Ipsa, aún cuando dicha relación puede estar influenciada por otros motivos. En particular, históricamente la bolsa local ha mostrado una relación importante y positiva tanto con el desempeño del S&P (aunque en lo reciente se ha perdido) como con el precio del cobre, ambos consistentes con la correlación negativa observada con el tipo de cambio. ¿Significa entonces que debiéramos ver una presión alcista para la bolsa local, dada nuestra expectativa para el tipo de cambio? Difícilmente, y además esperamos que la apreciación del tipo de cambio sea algo de corto plazo, pero en el mediano plazo la apuesta sigue siendo a la depreciación.
Más aún, la pregunta que debiéramos hacernos es qué acciones podrían verse beneficiadas ante una caída en el tipo de cambio, al menos en el corto plazo. Para contestar dicha interrogante, nos remontamos a un estudio que realizamos que analiza la reacción de las empresas locales ante variaciones del tipo de cambio. Cabe mencionar que nuestro análisis no es respecto a la reacción de los fundamentales de las compañías o la exposición contable que éstas tengan al tipo de cambio, si no que evalúa el efecto sobre los precios de las acciones (reacción de mercado), considerando un modelo de mercado con el tipo de cambio, controlando por la variación del Ipsa y tasas de interés. Los principales resultados obtenidos apuntan a que ante bajas del tipo de cambio, serían acciones de sectores procíclicos los que se ven más beneficiados, mientras que el sector exportador y aquellas acciones que poseen programas de ADR tienen una relación directa (caídas en los precios frente a caídas del tipo cambio). Sin embargo, la principal conclusión del estudio es que en la mayoría de las acciones de la muestra no se observa una relación significativa entre los precios de las acciones y el tipo de cambio, una vez controlando por la rentabilidad del mercado. De esta manera, se infiere que la relación existente entre el Ipsa y el tipo de cambio viene dada por otras variables exógenas, en particular sentimiento de mercado (caídas en el tipo de cambio generalmente están asociadas a menor aversión al riesgo, momentos que generalmente –aunque no siempre– coinciden con alzas de los mercados).
En conclusión, a pesar de que nuestras estimaciones apuntan a una apreciación del tipo de cambio en el corto plazo, y que este a primera vista está inversamente relacionado con el comportamiento de la bolsa local, en esta ocasión no esperamos que se traduzca en un repunte significativo del Ipsa. De hecho, tal como hemos mencionado en ocasiones anteriores, en el corto plazo no vemos grandes presiones ni bajistas ni alcistas en la bolsa local, por lo que habrá que esperar a que los fundamentales –especialmente los resultados de las empresas– muestren una mejora y cambio de tendencia para retomar una senda alcista.