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Fontaine no advierte sobrecalentamiento y no justifica intervención cambiaria del B. Central

jueves, 14 de marzo de 2013

Lina Castañeda
Economía y Negocios

Experto valora nivel de crecimiento de la economía chilena por sobre la actividad mundial. Asegura que esto se debe a la confianza de los inversionistas y los consumidores.

La alta velocidad a la que Chile conduce su economía, pese a que el mundo avanza a un ritmo menor, es la gran pregunta que el ex ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, abordará hoy en un seminario organizado por Compass Group. ¿Está Chile desacoplado, hay riesgo de sobrecalentamiento o algo de la enfermedad holandesa? son tres interrogantes que planteará. "Hay una avalancha de buenas noticias y cada vez que nuestras autoridades hablan, dejan caer una suerte de catarata de cifras positivas. Como economistas, estamos profesionalmente entrenados para ser escépticos ante los milagros y tratamos de mirar bajo al agua".

-¿Es motivo de preocupación o satisfacción el actual ritmo de crecimiento?
"Para mí, es motivo de satisfacción. Pienso que estamos desacoplados porque Chile ha logrado conquistar una gran confianza en los inversionistas y los consumidores. Una confianza que es triple, porque Chile está bien situado en el mundo, es productor de materias primas, no hay expectativas de que el precio del cobre vaya a caer significativamente y el 45% de sus exportaciones van a Asia. En segundo lugar está la fortaleza macroeconómica, a la cual contribuyó el haber salido bien parado de la crisis global 2008-2009, lo que reasegura a los agentes económicos que el país puede enfrentar estos avatares de la economía mundial que no han terminado. En tercer lugar, tenemos política económicas que apuntan hacia el crecimiento, algo que los inversionistas y emprendedores valoran y que se traduce en más empleo y remuneraciones".

-¿No visualiza riesgos inflacionarios?
"Hay indicadores que exigen una observación atenta. La demanda interna está creciendo más rápido que el PIB y el producto crece a un ritmo que probablemente ha agotado las holguras. En adelante la velocidad máxima permitida está en torno a 5%. Si aceleramos sobre ese nivel, hay riesgo de sobrecalentamiento o de inflación".

"El desempleo está en los mínimos históricos desde los 90. Es cierto que la metodología de medición cambió y ahora capta más trabajos temporales y a jornada parcial que antes y es posible que eso conduzca a que la tasa de desempleo pueda hoy ser menor que la histórica, sin que eso revele una estrechez excesiva del mercado laboral. Es una hipótesis. Pero todavía no hay indicios de sobrecalentamiento, la inflación está por debajo del 2% y la tasa de inflación de los productos no transables, que son los que dependen más de la demanda interna, está levemente por arriba del 4%".

-¿Y por el lado de los salarios?
"La tasa de crecimiento de los salarios está relativamente estable entre 6,5% y 7% nominal, compatible con la productividad laboral, que crece 3,5%. Restando la productividad al aumento de los salarios, las remuneraciones están creando alza de costos en las empresas entre 3% y 4%, parecido a los no transables. No sabemos si la productividad va a seguir creciendo a este ritmo o se va a desacelerar, y por eso creo que el énfasis central de la política económica tiene que seguir siendo impulsar la productividad y la competitividad".

-¿Cuándo ve necesaria un alza de la tasa de interés?
"Lo que hay es una paulatina convergencia de la economía a su ritmo de crecimiento potencial y por eso nos acercamos a una expansión de 5%. Pero vamos más lento de lo previsto y eso inquieta por un eventual sobrecalentamiento que aún no hay indicios que ocurra, pero estamos al límite. No creo que estemos ad portas de un alza de tasa, porque para tomar esa decisión lo relevante es apreciar condiciones de riesgo inflacionario".

-¿Tampoco una intervención cambiaria?
"No. Una intervención cambiaria se justificaría sólo si uno estuviera viendo una desviación importante de lo que puede considerarse como valor de equilibrio del dólar y una desviación temporal que, a través de una intervención del Central, pueda poner al mercado alerta respecto de esa situación. No sirven las intervenciones para alterar la tendencia de mediano plazo en el tipo de cambio. Lo que hemos visto en Chile es una apreciación moderada del peso, asociada a mejoras en los precios de nuestras exportaciones".

Más apoyo de la política fiscal y la agenda competitiva-¿Puede contribuir más la política fiscal?
"La política fiscal ha estado siendo conducida por una meta de déficit estructural de 1% del PIB y bajo ese supuesto también está construido el Presupuesto 2013. Sin embargo, ese déficit cerró el año pasado en 0,6% del PIB, de manera que uno podría apuntar a algo semejante para este año, lo que implicaría subejecutar el gasto previsto. Me parece que hay espacio y eso ayudaría a que la economía no se sobrecaliente y que el dólar no caiga y nos cree una enfermedad holandesa. Para estos dos males un remedio apropiado sería una política fiscal más cautelosa".

-¿Es posible avanzar en la agenda pro competitividad o se está desaprovechando la oportunidad?
"Se está avanzando, pero comparto la percepción de que se podría avanzar más rápido. Algunas de las medidas pueden tener dificultades en un año electoral, pero hay medidas que promueven la competencia que suelen ser políticamente bien recibidas por los votantes. En la agenda incluimos promover el emprendimiento en sectores nuevos y eliminar cortapisas tributarias, como el IVA a las exportaciones de servicios empresariales y del turismo. Que la economía esté a alta velocidad y estemos viendo un riesgo de que se levanten a futuro presiones inflacionarias, no hace sino reforzar la idea de que hay que poner acento en una mayor productividad y competitividad".

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