28.12.2009
Paloma Díaz Abásolo
Durante todo 2009 se suspendió transitoriamente el impuesto de timbres y estampillas, también conocido como impuesto al crédito, como una medida temporal para paliar la crisis económica, con lo que hasta el 31 de diciembre la tasa será de 0%.
A contar del 1 de enero, sin embargo, el impuesto se repondrá en forma gradual, lo que se traducirá en un encarecimiento de las operaciones de crédito y en un alza del refinanciamiento de éstos en el caso de las empresas grandes. Las pymes y las personas naturales, en tanto, no tendrán que pagarlo para repactar créditos, por una disposición legal que lo eliminó a contar del año 2006.
El porcentaje del impuesto de timbres y estampillas varía de acuerdo con el plazo en el que se fija un crédito. Desde julio de 2010, cuando terminen los beneficios temporales, la tasa será de 1,2% para los préstamos con plazo igual o superior a un año, aplicándose sobre el monto total de dinero, mientras que en los créditos para períodos más bajos será 0,1% mensual.
Pero entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2010 la tasa será más baja: para los créditos a menos de un año será de 0,05%, mientras que en los de un año o más será de 0,6%.
El gravamen se incluye en los gastos operacionales que paga el cliente al solicitar el préstamo en las entidades financieras.