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Latitud 90
07.03.2011
Economía y Negocios
Carolina Ubilla Bornand

Participar en una feria de turismo en Londres el año 2001 fue el hito que marcó el despegue de Latitud 90 y la historia empresarial de Felipe Howard y Alberto Gana, amigos desde los diez años y fanáticos de la aventura y el aire libre.

Fueron scouts , organizaron campamentos, hasta vendieron quesos para poder financiar sus viajes y hoy están a la cabeza de una empresa que factura más de US$ 8,5 millones al año.

Ni la época universitaria los separó. Felipe estudiaba periodismo y Alberto arquitectura y aún así se las arreglaban para pasar juntos las vacaciones en el Valle de Elqui, Las Torres del Paine o el desierto de Atacama.

El año 2000 decidieron que no iban a ejercer en sus carreras y que se dedicarían por completo a lo que los motivaba desde niños. Ya en 1997, con un capital inicial de $900 mil, habían creado Latitud 90, pero recién en 2000 el proyecto tomó seriedad. Comenzaron vendiendo expediciones a la India o a Nepal, sin obtener el resultado que esperaban. "Teníamos cero inscritos, no lo compraba nadie, así que le dimos un vuelco. Nos dimos cuenta de que éramos especialistas en Chile y dejamos de ofrecerles el mundo a los chilenos y comenzamos a ofrecer Chile a los extranjeros. Fue ahí cuando nos pegamos el salto cuántico", recuerda Felipe Howard.

Fue así como confeccionaron un catálogo y partieron a la feria World Travel Market en Inglaterra y, gracias a su propuesta diferente, lograron lo que buscaban. "Los catálogos tradicionales mostraban el reloj de flores de Viña del Mar y el nuestro tenía una página entera de trekking , otra de bicicleta de montaña, otra de kayak (...) Eso significó pasar de vender 40 millones de pesos al año a $200 millones. Entendimos que la feria era el lugar y nos inscribimos en otras, fuimos a EE.UU., empezamos a viajar y todo cambió", relata Alberto Gana.

Poco a poco también fueron incursionando en nuevas áreas de negocio. Hoy una de los sectores más relevantes en términos de ventas tiene que ver con los viajes para empresas y la educación al aire libre. Algo que -según los fundadores- los diferencia de una típica agencia de viajes y representa cerca de un 70% de la facturación. "En el contexto de la educación al aire libre vendemos un viaje de estudios que no es sólo un paseo. Nuestra misión es generar experiencias de aprendizaje en las personas. El cambiar ese switch ha sido una innovación súper grande", dice Howard.

En 2003 otro compañero de colegio, Nicolás Boetsch, se sumó a la propiedad de Latitud 90, encargado de desarrollar los programas para empresas. En 2008, Nicolás falleció y su participación quedó en manos de su esposa. Hoy ese porcentaje (31,66%) pasó a manos de la familia Matetic, quienes ya eran socios de Latitud 90 en el campamento de lujo Patagonia Camp, que tienen en la duodécima región.

Los socios no pretenden poner freno a su expansión. Actualmente trabajan en la empresa cerca de 60 personas y 100 guías. Están concentrados en la recuperación del Parque Yerba Loca, el que quieren convertir en un referente de los parques nacionales, con altos estándares de sustentabilidad, diferentes niveles de camping , mini spa y un proyecto llamado Cordillera Camp, un campamento de lujo similar al de la Patagonia. Todas las etapas del proyecto -que contempla la inversión de unos US$ 3 millones y que se realiza en conjunto con la municipalidad de Lo Barnechea- deberían estar concluidas a fines de 2012.

También están desarrollando un área llamada "educación social", que busca dar a los niños de escasos recursos la oportunidad de realizar un viaje educativo, tal como sus pares de colegios particulares.

Junto a ello, quieren retomar las ideas que no fueron exitosas a fines de los 90, pues creen que Chile ya es un mercado más maduro. "Creemos que ahora es el momento de hacerlo. Dar a los chilenos la oportunidad de vivir una experiencia espectacular en India o en África o en la Patagonia. Eso es lo que tenemos pensado para 2011 y 2012: consolidar el proyecto "Experiencias"", cuenta Alberto Gana.

Sus Hitos
SOÑAR EN GRANDE
"Si tú ves el catálogo que llevamos al World Travel Market pensarías que detrás había una empresa con grandes inversionistas y en verdad éramos seis pelagatos. Todos los que aparecen en las fotos eran nuestros parientes... Eso es soñar en grande", recuerda Howard.

INFLUENCIAS
Howard y Gana eran compañeros de curso en el Colegio Notre Dame. "Entramos en este negocio porque nos encanta y porque lo teníamos muy arraigado desde el colegio. Lo que hacemos en Latitud 90 es muy parecido a lo que aprendimos en el colegio Notre Dame".

Datos personales
Ambos casados y con dos hijos cada uno, Alberto Gana y Felipe Howard comentan que durante los años trabajando juntos nunca han vivido grandes conflictos. De hecho, nunca han tenido oficina separada. "Somos tremendamente complementarios y súper respetuosos de lo que piensa el otro", señala Gana.





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