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Socios de Nutra Bien proyectan triplicar su tamaño de la mano de CCU
21.02.2011
Economía y Negocios
Carolina Ubilla

Los hornos no paran en la fábrica de Nutra Bien en Talagante. Hasta 10 mil brownies por hora y cerca de 300 toneladas de productos al mes se elaboran en estas instalaciones.

Galletones, alfajores o muffins son algunos de los productos que componen la oferta de esta empresa, que está presente en el mercado desde principios de los años 90 y que nació casi por casualidad.

Isabella Jaras, fundadora y socia, comenzó horneando queques y vendiéndolos por trozo en las cafeterías del MIT, en Boston, EE.UU. Lo hacía para ayudar a su marido, que cursaba un máster en esa universidad.

Le fue tan bien que al regresar a Chile, a fines de la década de los 80, quiso hacer lo mismo. Empezó cocinando queques en su casa, los que no tuvieron mucho éxito. Pero los brownies, que prácticamente no se conocían en esa época, causaron furor. De a poco comenzó a vender su producto en almacenes y llegó a los supermercados.

El verdadero salto vino cuando Isabella y su hermano Patricio decidieron asociarse y formar Nutra Bien, el año 1991. Patricio había estudiado y trabajado en EE.UU., y tenía experiencia en el ámbito del lanzamiento de productos al mercado.

"El negocio era muy precario. Teníamos que partir donde las barreras de entrada eran más bajas. Llegué a Chile y al día siguiente agarré la guía de teléfonos y empecé a llamar a universidades y colegios", dice Patricio Jaras, quien además de socio es el gerente general de la firma.

Jaras afirma que necesitaban aumentar la producción. Comenzaron comprando hornos y batidoras, y las ventas aumentaban con velocidad. "Yo le preguntaba a Isabella si era capaz de hacer el doble o el triple, pero para eso necesitábamos comprar más máquinas (...) Vivimos un crecimiento de tres dígitos anuales; fuimos comprando hornos, creciendo a una velocidad increíble. La clave fue que fuimos súper disciplinados y que Isabella siempre ha hecho el mejor producto y es mucho más fácil vender cuando tienes un buen producto. Esto se hizo con muy poca plata, con un capital inicial muy chico", recuerda Patricio.

Los buenos resultados permitieron que los hermanos, y los cerca de 40 empleados que ya tenían, se trasladaran a nuevas instalaciones en un terreno industrial de Talagante. También aumentaron la fuerza de ventas y compraron más vehículos para repartir los productos. Pero era el año 1997 y se encontraron frente a frente con la crisis asiática. "1998 fue el primer año que no crecimos, pero nos mantuvimos haciendo grandes esfuerzos", dice Patricio.

Cuando los tiempos complejos pasaron, otra hermana -Paula- se sumó a la propiedad de Nutra Bien.

Viene la expansión
En la última década, junto con retomar el crecimiento -ya suman 200 empleados-, los hermanos Jaras se dieron cuenta de que para realizar todos los planes que tenían en mente necesitaban buscar un socio. Fue así como en 2008 firmaron con CCU, empresa que ingresó a la propiedad con un 50%.

Lo primero fue estudiar la fórmula para potenciar la firma, y ya en 2010 decidieron dar un gran paso. En conjunto con CCU, Nutra Bien está invirtiendo US$ 5 millones, con los cuales busca mejorar la infraestructura de la fábrica y aumentar la producción.

La meta, dice Patricio Jaras, es triplicar los resultados de la empresa de aquí a 2013. "Puede sonar ambicioso, pero estamos súper convencidos de que lo vamos a lograr. Hoy día estamos atendiendo a 10 mil clientes. Cuando me asocié estábamos atendiendo a 3 mil, y tenemos un mundo de 50 mil otros clientes que aún no hemos atacado porque no hemos tenido capacidad", señala.

Eso no es todo, ya ingresaron al mercado ecuatoriano a través de un socio local y este año llegarán a Perú utilizando la misma fórmula.

Sus hitosLa crisis asiática
"Por primera vez me pasó que fui a dejar mis productos al punto de venta, y la góndola no estaba vacía. Tratamos de abrir nuevos mercados, porque sólo vendíamos desde La Serena a Rancagua. Llenamos un furgón de productos, y con un vendedor fuimos vendiendo ciudad por ciudad hasta Temuco. Después hice lo mismo hacia el norte. Fuimos hasta Antofagasta. Así pasamos la crisis, facturando lo mismo, pero con el doble de esfuerzo", relata Patricio Jaras.

Buscar un socio
"Nos dimos cuenta de que era bueno buscar un socio, vender un pedazo de la propiedad y que esa plata nos dé tranquilidad para poder seguir creciendo. Siempre nos gustó CCU, nos parecía una empresa seria y profesional. Tenemos una misma visión, ambos queremos crecer, y crecer mucho. Con eso en mente, nos casamos".

Datos personales
Los tres hermanos Jaras son casados. Patricio tiene cinco hijos, Isabella cuatro y Paula tres. Sobre trabajar en familia, Patricio comenta que la experiencia ha sido positiva. "Nos llevamos muy bien. Apreciamos y admiramos las cosas buenas del otro. Eso ha sido súper importante".


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