A la hora de evaluar la opción de la núcleo- electricidad, hay una serie de elementos a considerar a partir de medio siglo de experiencia internacional, de acuerdo a la Comisión Zanelli.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la tecnología nuclear disponible consta de diferentes modelos de reactores de distintos oferentes, en constante evolución. Actualmente, escasos modelos de reactores, de los tres o cuatro mayores proveedores del mundo, dominan el mercado. Existe relativo consenso respecto de la tecnología y procesos, con diseños cada vez más simples y costos de producción más bajos.
El desarrollo nuclear no se ha detenido. De acuerdo a Libertad y Desarrollo, hoy estamos frente a la tercera generación de centrales nucleares mejorada. La siguiente, que es la cuarta generación, no será realidad antes del año 2040 y está concebida para los países socios del proyecto GIF, que son Estados Unidos, Inglaterra, Japón, Francia y otra decena, entre los cuales se incluyen Argentina y Brasil.
Además, en la localidad francesa de Cadarache se está llevando a cabo actualmente el proyecto ITER (en español, Reactor Termonuclear Experimental Internacional), un reactor experimental de fusión nuclear. Este reactor intenta generar la energía producida en las estrellas, particularmente en el sol. Se trata de un proyecto comercial que supone una inversión de 10.300 millones de euros, a unos 60 a 100 años plazo.
Respecto del entrenamiento del personal para operar los reactores, está estandarizado bajo el patrocinio de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). Esta agencia, a su vez, ha ayudado a reducir los tiempos para obtener las licencias de las operaciones de las plantas y también está facilitando la regulación y legislación de parte de los gobiernos.
Un aspecto a considerar es que bajo condiciones normales de operación, un reactor nuclear no genera efectos adversos en la salud de quienes la operan, ni de quienes viven en sus inmediaciones. De hecho, se considera que exhibe niveles de seguridad más altos que otras formas de generación eléctrica.
En la misma línea, la tecnología nuclear ha alcanzado niveles de fiabilidad confiables, pero que demandan cuidado, disciplina y rigor permanente. Sin estas condiciones, el riesgo de accidentes con serias consecuencias es inaceptablemente alto, asegura el documento de la Comisión Zanelli.
La núcleo electricidad es considerablemente más compleja y delicada que otras opciones de generación eléctrica debido al potencial riesgo para la población y el ambiente, por sus requerimientos tecnológicos y culturales, y porque implica un compromiso de largo plazo para el país en cuestión.
La experiencia de la AIEA revela que, una vez que se toma la decisión de proceder con la instalación de un reactor de generación núcleo eléctrica, el país necesita entre 10 y 15 años en llevarla a cabo.
La experiencia también recomienda que el poder de cada reactor individual no exceda el 10% de la potencia instalada del sistema al que está conectado.
Respecto de los desechos nucleares, es posible asegurar razonablemente que con la tecnología más reciente para manejarlos y finalmente depositarlos, en un horizonte temporal de 10.000 años no entrarán en contacto con el medioambiente.
La experiencia internacional también dice que son reales los temores por el impacto de un accidente radiactivo y los potenciales riesgos del depósito final de residuos y, por consiguiente, merecen ser considerados como una variable de análisis relevante.
Por lo mismo, se requiere una autoridad sanitaria que pueda enfrentar posibles accidentes nucleares, con capacidad de contención, tratamiento y seguimiento.
La evidencia de otros países también refleja que tanto la adopción como la exclusión de núcleo electricidad producen impactos en el entorno. “Si un país decide incorporarla en su matriz, habrá ciertos impactos medioambientales, los cuales pueden ser mínimos bajo condiciones normales de operación, pero que pueden ser severos en caso de accidentes. Si la núcleo electricidad se excluye de la matriz, otros métodos de generación deberán ser desarrollados, los cuales tendrán sus propios impactos medioambientales, con efectos negativos de largo plazo en muchos casos”, dice el informe de la Comisión Zanelli.
Los accidentes de la industria nuclear se deben principalmente a errores humanos. Por ello, los principales esfuerzos deben concentrarse en entrenar y re-certificar periódicamente al personal.
Relacionado con lo anterior, el establecimiento de un programa nuclear requiere una cultura extendida de conciencia seguridad en toda la sociedad, más allá de las personas que trabajan directamente en las plantas.
Por último, la generación núcleo- eléctrica ofrece una interesante oportunidad para la cooperación regional e integración, no sólo a nivel económico, sino también en ciencia y tecnología.